Cuando el cielo está en el suelo

Cuando el cielo está en el suelo

- Se realizó ayer la marcha número 200 de la Comisión de Familiares Contra la Impunidad. El Tribuno comparte historias de cuatro accidentes fatales por los que aún se reclama justicia.

Por arriba de una estrella amarilla y a sesenta kilómetros por hora, pasa una moto. Por el costado, un poco más rápido, un auto. Más atrás viene un colectivo y el chofer casi ni advierte que esa estrella está allí. Ya pasó cientos de veces por el mismo lugar, la ha visto, como ha visto muchas que se dibujan como un cielo... en el suelo. El chofer seguirá pasando, como todos. Todos seguirán pasando. Y los días seguirán pasando, aunque para muchos el tiempo parece haberse detenido el día en que las personas que querían sumaron una estrella más a ese firmamento de cemento.

Ayer se realizó la marcha número 200 de la Comisión de Familiares Contra la Impunidad. Desde el 12 de agosto de 2011, cada viernes a las 19, se reúnen en la plaza 9 de Julio para manifestar, al unísono, que esperan que se haga justicia.

El Tribuno comparte la historia de cuatro familias que luchan contra la impunidad: Teresa Cardozo, mamá de Brian Gastón Cardozo, Sonia Velázquez, hermana de Miriam Velázquez, Carmen Flores, mamá de Andrés y Cristian Rojas y María Ocampo, mamá de Ezequiel Alfonso. Coinciden en el pensamiento de que la justicia es lenta y en un sentir triste de que el tiempo dejó de pasar justo cuando supieron de estas repentinas e irreversibles ausencias. Aunque todo siga pasando, como esos vehículos.

Así y todo siguen esperando que se de curso a una investigación o celeridad a una causa. En la justicia, alivio. En la resolución de tan dolorosas situaciones, algo de paz.

El dolor de una madre

Una de sus hijas le había regalado un bingo hacía poco menos de un mes. El día que se jugaba Teresa no se sentía bien y "el gordo", como le decían a su hijo Gastón Cardozo, se ofreció a jugarlo. Pero nunca llegó. Un vecino, que luego se supo que estaba alcoholizado, se ofreció a llevarlo. Al pasar por el frente de la comisaría de Vaqueros colisionaron con un Jeep. Gastón estaba muy golpeado y la ambulancia demoró en llegar.

Eso ocurrió el domingo 3 de noviembre de 2013. Dos días después, falleció. Tenía 15 años.

"Solo una madre que pierde a un hijo sabe lo que es este dolor. Yo hace un año y dos meses que no tengo a Gastón y siento que fue ayer. Día y noche le pido a Dios que me de fuerzas para seguir adelante, para seguir luchando. Tengo otros hijos, tengo nietos, pero para mí no es suficiente porque el lugar que quedó vacío en mi corazón nadie más lo va a ocupar. Perder a un hijo es lo peor que hay en la vida", expresó la mujer.

Contó también que no hay ningún imputado por el caso de su hijo pese a que se conoce quien manejaba. "Ni siquiera fue citado a declarar", contó la mujer. "Lo único que pido es que se haga justicia porque fue mi hijo pero podría haber sido cualquier otro chico", agregó.

"No te mueras con ella"

En una garita de colectivos, en la avenida Paraguay, está Sonia Velázquez. A pocos metros está pintada una estrella amarilla que recuerda a su hermana, Miriam, quien falleció el 5 de noviembre de 2009 cuando un automóvil, del que jamás se supo ningún dato, la atropelló y escapó. Fue en el cruce de esa avenida y la calle Ragone. Miriam volvía de comprar abonos de colectivo para sus hijos y debía regresar a su casa, en la localidad de Cerrillos.

Sonia sostiene un libro en sus manos. "No te mueras con tus muertos", es el título de la publicación y es un poco su consuelo. En la contratapa, una estrella amarilla con el nombre de su hermana y esa fecha: 05/11/09, el día en que comenzó la búsqueda de justicia por Miriam, quien tenía 46 y dos hijos, de 17 y 20 años. "Quedó como evidencia un espejo retrovisor que para mí pudo haber servido para encontrar el vehículo, pero no se investigó mucho y la causa se archivó, por falta de pruebas", contó Sonia. "Nosotros, sus familiares, necesitamos saber quién la mató", expresó luego. "Estos cinco años sentimos que nada avanzó. Yo me siento igual que en 2009 porque es muy triste ver cómo es la justicia. ¿Qué están esperando?", se pregunta todos los días.

Dos estrellas más

En Avenida de las Américas casi esquina Alaska, dos de las 85 estrellas que se pintaron en Salta para recordar a víctimas de siniestros viales. Corresponden a los hermanitos Cristian y Andrés Rojas quienes, en 2004, andaban en bicicleta y fueron embestidos por un camión. Murieron instantáneamente y su madre, Carmen Flores, compartió los recuerdos de sus hijos junto a una prima, mientras pasaban una escoba a ese sector de la calle en el que se pintaron las estrellas amarillas.

Los chicos, de 10 y 12 años, trabajaban repartiendo empanadas, también juntaban cartones y el mayor soñaba con jugar al fútbol. "De un equipo grande lo habían visto jugar y lo querían probar, pero no llegó. El decía que iba a ser el segundo Passarella porque era zurdo, pero no llegó", dice su madre con lágrimas en los ojos. "Desde el día en que mis hijos fallecieron no se más nada. No hay nadie preso. Yo espero que se haga justicia pero ya no tengo fuerzas para seguir caminando tras de todo esto. Pienso que la justicia tiene que llegar, que así va a ser", expresó.

"Muchos años pasaron desde que nuestros brazos quedaron vacíos por la partida silenciosa y brusca y todavía no encontramos resignación...", en un cartel, el resumen del dolor.

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