'Cuando Bussi visitaba los campos de concentración era como el ogro'

Lo manifestó el testigo Juan Martín, uno de los principales testigos de la causa que se investigan delitos de lesa humanidad en la ex Jefatura de Policía de Tucumán. Ofreció detalles de tormentos y nombres de los que estuvieron privados de la libertad en distintos centros clandestinos de detención que funcionaban en la provincia durante la dictadura. Bussi se descompensó y se lo trasladó a un hospital.
"Cuando Bussi visitaba los campos de concentración era como el ogro. No tenía contacto con los prisioneros, pero cuando lo tenía era para golpearlos y torturarlos", contó el testigo y sobreviviente Juan Martín, el testigo más importante de la causa, que se sustancia en el Tribunal Oral Federal de Tucumán (TOF), por los delitos cometidos en la ex Jefatura de Policía durante la dictadura militar.

"A Bussi lo vi, por debajo de las vendas que tenía sobre mis ojos, puntualmente meterse en una oficina donde tenían a un joven que trajeron de Buenos Aires al campo de concentración de Nueva Baviera (Famaillá). Allí lo torturaron y Bussi ordenó que le pusieran una chapa metálica encima para que sienta más la tortura con picana. Yo lo escuché gritar mientras lo torturaban", relató Martín dirigiéndose a los jueces del Tribunal.

El testigo, quien permaneció detenido entre el 12 de agosto de 1976 y septiembre de 1978, pasasando por varios centros clandestinos de detención y confirmó que vio a varias víctimas que fueron torturadas y asesinadas en esos lugares.

Martín comenzó su testimonio después de las 9.30 y terminó casi a las 4 de la tarde, entre varios intervalos dispuestos por el presidente del TOF, Carlos Jiménez Montilla.

Durante su extenso relato complicó más aún a los represores Roberto "El Tuerto Albornoz y al agente policial Luis De Cándido, sentados hoy en el banquillo de los acusados junto a Bussi, Luciano Benjamín Menéndez, Alberto Cattáneo, Mario Alberto Zimmerman y Carlos De Cándido.

"A De Cándido lo conocí perfectamente, estaba en el grupo operativo del SIC (Servicio de Informaciones Confidenciales). Es uno de los que me secuestró. Después él y Albornoz me interrogaron y torturaron", lo indicó Martín, al tiempo que también involucró a Zimmermann, diciendo que este "ordenó dejar morir a Enrique Campos (un joven militante) porque no quiso decir nada".

Martín develó como torturaban y mataban a las víctimas mantenidas en cautiverio y confirmó la existencia del Servicio de Información Confidencial (SIC), que estaba a cargo de Albornoz.

"Era una zona reservada de la Jefatura, a la cual no podía ingresar nadie. Siempre vi a la misma gente, entre civiles y militares, que trabajaba allí, había gente en la parte operativa, administrativa y la encargada de la custodia de nosotros, los detenidos", señaló.

Aseguró que había un grupo que torturaba formado por Albornoz, su hermano Hugo Albornoz, Luis De Cándido, entre otros.

"No había interrogadores sin tortura. Los grupos operativos secuestraban y además torturaban", acotó.

El testigo ratificó el testimonio que dejó sentado en los años ‘80 en España ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU) y la Embajada Argentina en España.

Al término de su declaración como testigo, el presidente del TOF le mostró un plano actual de la ex Jefatura de Policía para que reconozca los lugares que funcionaron en el año ’76. Así, explicó que el SIC, donde funcionaba el despacho de Albornoz, las salas de tortura y los calabozos estaban ubicados en el ala lindante con la calle Santa Fe.

Jiménez Montilla anunció que se realizará una inspección in situ en el lugar donde ocurrieron los hechos de la dictadura.

Martín brindó precisiones de cómo vio o qué es lo que supo de una veintena de víctimas que no lograron sobrevivir a las atrocidades de las fuerzas militares. Así contó que supo de las detenciones, entre otras personas, del periodista Eduardo Ramos y su esposa Alicia Cerrota de Ramos, el médico Carlos Apaza, el odontólogo Hugo Díaz y del ex senador Guillermo Vargas Aignasse.

En el caso de Marta Coronel, aseguró que murió en el campo de concentración de la ex Jefatura.

"Marta estaba muy enferma, deliraba, tenía una enfermedad en los pechos como consecuencia de las torturas. La vi cuando repartía la comida pero no me conoció; después murió", relató. Luego, recordó que el médico Ricardo Galdeano le puso una inyección para que se muriera rápido. "La sacaron envuelta en una manta, la subieron en un rastrogero y la llevaron a enterrar en horas del día", acotó. Según Martín, ese médico era el encargado de supervisar el estado de los prisioneros en los calabozos. "La gente se enfermaba mucho en los calabozos", dijo.

Sobre Carlos Araldi, dijo que llevaron su cadáver a la ex Jefatura, en julio o agosto del ’77. En el caso de Diana Oestherheld, aseguró que sabía que estaba embarazada y escuchó sus gritos en una de las celdas de tortura. Los casos mencionados figuran en la megacausa de la ex Jefatura, por los que son juzgados Bussi, Menéndez, y otros cinco imputados.

"Me trasladaban porque hacían conmigo lo que quisieron, querían sacarme información", argumentó ante las consultas de los abogados querellantes y defensores.

Después de haber sido torturado y estado en cautiverio en la ex Jefatura, Martín contó que fue obligado a realizar otras tareas como la de organizar los archivos y documentación del SIC, que en ese entonces pasó a llamarse Departamento de Inteligencia de la Policía, según su relato.

Allí se enteró de la existencia de las "listas negras" y pudo enterarse de los nombres de varias víctimas desaparecidas. "Vi bastantes listados y documentos entre fines del ‘77 y principios del ’78, que estaban en la zona de torturas", precisó.

Lo dramático del relato llegó cuando Martín contó que "había listados con la sigla DF, que significaba 'Disposición Final'. Era la orden para que se los mate".

"He visto salir en múltiples traslados a la gente que era llevada atada y con los ojos vendados en camiones de color gris plateado que decían ‘transporte higiénico de carnes’. Escuché que decían que eran llevados al pozo", reveló

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