El testigo Domingo Jerez, un ex soldado conscripto del Ejército, aseguró frente al Tribunal Oral Federal que fue testigo de cómo el ex gobernador de facto mató a garrotazos a dos hombres en Timbó Viejo. "Ví cuando le pusieron un fusil en la vagina de una mujer embarazada", relató entre varios hechos aberrantes de esa época.
"A mí me hacían sacar la nafta y el gasoil en bidones para la quema de los ‘fiambres’, así le llamaban a los cuerpos. Si no lo hacíamos, nos mataban y pasábamos por guerrilleros", reveló el testigo frente a los jueces del Tribunal Oral Federal, Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Josefina Curi, cuyos principales acusados son Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez.
El testigo, propuesto por la abogada querellante, doctora Laura Figueroa, precisó que ingresó al Servicio Militar Obligatorio en 1976 en el Regimiento 19 de Infantería y allí permaneció durante 16 meses.
Jerez también contó que en una operación de combate conducía un camión del Ejército en el que trasladaban, de Caspinchango a Santa Lucía, a dos hombres torturados que fueron fusilados mientras eran arrojados desde el vehículo, con las manos atadas.
"Los llevaron al monte, cavaron un pozo, le prendieron fuego y los taparon", detalló al especificar que eso ocurrió a 5 kilómetros de Caspinchango, agregando que "también nos hacían pegar culatazos en la cabeza de los detenidos, obligándolos a que digan 'viva Perón', recordando que una de esas víctimas era el ‘Gringo’ Quinteros.
"Íbamos después de las doce de la noche, pegaban un tacazo en las puertas y sacaban a las personas que dormían en sus casas", detalló al recordar que las órdenes "provenían de Bussi y tenían que ser acatadas por los jefes de las bases militares, que en mi caso, era el teniente coronel Valdivieso".
Los operativos macabros también tenían su blanco en las mujeres embarazadas, detallando Jerez que "había varias embarazadas en el dispensario de la base militar de Caspinchango y después las llevaban al centro clandestino de Nueva Baviera. A una de ellas le pusieron un fusil en la vagina; decían que era la esposa de un guerrillero".
Jerez le ratificó al fiscal general Alfredo Miguel Terraf que presenció violaciones de domicilios, torturas, secuestro de personas, asesinatos y la quema de los cuerpos de los desaparecidos.
Reacción de la defensa de los acusados
Después de escuchar el relato de Domingo Jerez, el defensor público oficial, Ciro Vicente Lo Pinto, acusó al testigo de "partícipe necesario de dos homicidios, ocultamiento de cadáveres de desaparecidos y violación de personas", en un intento de transformar a la víctima en victimario.
Inmediatamente, el fiscal general Terraf salió a rechazar en forma categórica el planteo del defensor oficial diciendo que este "pretende atemorizar a las personas para que no presten declaración. Jerez no es partícipe, sino un testigo que cumplía servicios para la Patria, y en vez de protegerlo la Justicia busca atemorizarlo".
Por su parte la abogada querellante, Laura Figueroa, calificó de "absurdo y temerario" el pedido de Lo Pinto, agregando que "me siento avergonzada de que un abogado del Estado haya incumplido la ley, ya que vergonzosamente sus preguntas estaban dirigidas a confundir e incriminar a un ex soldado conscripto. Los conscriptos no formaban parte del personal permanente del Ejército".
El presidente del Tribunal, Carlos Jiménez Montilla comunicó que este planteo será resuelto en definitiva, es decir, antes de que se dicte la sentencia.
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