Los vecinos de Mendiolaza siguen esperando por la pasarela que les permita cruzar, sin riesgos, la E-53 en el ingreso a la localidad. Bajarse del bondi, una verdadera aventura.
Es una carrera de obstáculos. En el trayecto que va desde el Aeropuerto hacia la localidad de las Sierras Chicas, la parada de colectivos no está señalizada (no hay carteles ni mucho menos garita). Quienes descienden antes de la rotonda de ingreso a Mendiolaza deben cruzar como pueden. Entiéndase: saltando la barrera de seguridad que separa los carriles de la autovía (New Jersey) o metiéndose a través de los huecos que funcionan como desagües de la ruta. “Yo viajo todos los días a Río Ceballos y tengo que andar esquivando los autos que pasan a mucha velocidad. Es un peligro”, le dijo a Día a Día Lourdes, una vecina de Mendiolaza.
Cuando se proyectó la obra se pensó en un puente peatonal, la demora reflotó las promesas de otros tiempos. Mientras no haya pasarela, los bondis deberían tomar la rotonda y dejar a los pasajeros en el ingreso a Mendiolaza. Algo que pocas veces sucede. “Tampoco le podemos pedir a los choferes que nos dejen después de la rotonda. Si ellos no tienen la orden de hacerlo para que nos vamos a poner a discutir”, explicó Ana, quien todos los días a las 6.30 de la mañana acompaña a su hijo adolescente a esperar el colectivo.
Poca luz y muchos camiones. A la cruzada diaria de bajarse del interurbano e intentar cruzar la autovía se le suman dos factores que, también preocupan a los vecinos de esa localidad de las Sierras Chicas: la poca (casi nula) iluminación y el incremento del tránsito de camiones. La falta de luz no sólo complica a los peatones a la hora de cruzar la E-53 sino que además “colabora” con los robos en la zona. “A mí me robaron un par de veces y tengo que andar con mucho cuidado. Le pedí al intendente y a la policía que vengan a ver, pero nadie se acercó”, agregó, preocupada, Ana.
El otro factor que preocupa es el incremento del tránsito de camiones, fundamentalmente en horario nocturno. Hay quienes se animan a afirmar que el motivo es “evitar el control de la policía caminera, que generalmente está apostada en la intersección de la E-53 y la avenida Padre Luchesse”.
Sea cual fuere la causa, lo cierto es que quien tenga que cruzar la autovía para ingresar a Mendiolaza debe hacerlo más que con los cinco sentidos puestos. Bajarse del bondi, mirar a ambos lados, saltar los obstáculos del terreno y apurar el paso para que la velocidad de autos y camiones no ponga en riesgo su vida como peatón.
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Ana
Vecina de Mendiolaza
“Con la ruta nueva el peligro es mayor. Los autos vienen muy rápido y hay que tener mucho cuidado a la hora de cruzar. Tampoco nos podemos poner a pelear con los choferes para que nos dejen de este lado (sentido Mendiolaza- Córdoba)”.
Marcos
Vecino de Mendiolaza
“Vienen tan rápido que el otro día un auto no pudo frenar y se chocó un cartel. Muchas veces no hay luz y eso pone todo más peligroso”.
Lourdes
Vecina de Mendiolaza
“A veces ni siquiera paran los colectivos. Yo viajo todos los días y hay que ver cómo se las arregla la gente para cruzar saltando el muro de la ruta”
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