Cruje un mundo de otra época

Por Ricardo Kirschbaum

La transformación súbita de los países árabes, con un poderoso efecto dominó que comenzó en el interior de Túnez, está modelando un nueva realidad política y social en los países que tienen el control del petróleo. Esta verdadera erupción que está derribando viejas estructuras de poder autoritario. Pero todavía no se vislumbra lo que arrojará este proceso. Más aún, las categorías tradicionales de análisis, alguna de ellas todavía estancadas en el viejo mundo bipolar, no alcanzan para interpretar cómo, si es que el fraccionamiento no se impone a la unidad territorial en algunos países, será lo que las rebeliones están pariendo en Túnez, Egipto y, sobre todo, en Libia.

No son lo mismo Mubarak, Kadafi o el rey de Barhein, entre otros, aunque el común denominador haya sido el aferramiento en el poder por muchos años . La estructura tribal en Libia, por ejemplo, cuya unidad manejaba Kadafi con mano de hierro, volverá a manifestarse crudamente si, finalmente, el acorralado líder libio se derrumba. Hay observadores que dudan del mantenimiento de la unidad nacional libia, por intereses estimulados por potencias vecinas. Y, también, hay quienes sostienen que los reclamos básicos de los libios dirigidos contra Kadafi son, apenas, el preludio de otras y más duras batallas internas por el control del poder .

Argelia, otro país de peso en el Magreb, quiere adelantarse al vendava l: trata de mostrarse más comprensivo y anuncia medidas para atender los problemas básicos del pueblo argelino. Nadie sabe si así logrará zafar del terremoto regional.

Es que un mundo nuevo está naciendo, una revolución que está haciendo crujir las anquilosadas estructuras de poder que respondían a una lógica y alineamiento ideológico que hace tiempo se quedó sin referencias.

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