La institución, referente en seguridad vial de Argentina y Latinoamérica, señala en un análisis de la ruta que viene de Buenos Aires a nuestra ciudad, cuatro puntos muy peligrosos en un tramo de pocos kilómetros, además de deficiencias de señalización, banquinas y estado del pavimento.
El Cesvi es la entidad de referencia, en lo que a seguridad vial se refiere, no solo en Argentina sino también en Latinoamérica. Especializado en diversas áreas del problema, realiza sus propios crash tests, cursos de manejo defensivo, pruebas de seguridad, análisis de costos y calidad de reparaciones, y muchas tareas más.
Uno de los análisis que suele hacer es el de carreteras. Se eligen un punto de partida y un destino y se analiza el trayecto pormenorizadamente, kilómetro por kilómetro, en parámetros de seguridad. Hace un tiempo relevó el camino de Buenos Aires a San Rafael, en el que es interesante ver algunas de las conclusiones recogidas, pues explican parte de lo que nos sucede.
La primera observación ilustrativa se hace cuando se toca suelo mendocino: "Cuando ingresamos a la provincia de Mendoza la ruta sufre un cambio. Pasa a tener menos señalización vertical, hay tramos que sólo poseen demarcación horizontal en el centro y empeora el mantenimiento de las banquinas, las cuales pasan a estar descalzadas y presentan pequeños arbustos que dificultan el tránsito sobre ellas, en caso de emergencia", dice el informe.
Cuando se va acercando a nuestro departamento, hace la siguiente observación: "Una vez que llegamos a la ciudad de General Alvear empalmamos la RN N°143, la que nos llevará por los últimos 87 kilómetros hasta nuestro destino final. De esta ruta hay que decir que presenta condiciones similares a las de la RN N° 188, por lo tanto está en buenas condiciones, pero con algunas falencias en la demarcación horizontal y en las banquinas. Además, en los últimos 20 kilómetros cambia el asfalto y está deteriorado. Una particularidad para ser prudente: en todo su trayecto pasa por varias zonas urbanas y suburbanas". Y agrega que "la llegada a San Rafael se va sintiendo varios kilómetros antes por la presencia de los viñedos y de un panorama más pintoresco. Los cerros enmarcan el paisaje y las referencias turísticas se encuentran a los laterales de la ruta, indicando que ya se está cerca del esperado destino turístico".
Pero hay un detalle que no se puede pasar por alto. En el material gráfico hay una marcación de los diferentes lugares, con una determinación de peligrosidad. En la escala indicativa que utiliza el Cesvi se mide de 1 (el peligro más bajo) a 5 (el más alto), y en los últimos kilómetros antes de llegar hay cuatro sectores marcados con nivel 4. De los cinco ítems de esa categoría en el largo trayecto, uno está en Nueva Galia, y los otros cuatro justo llegando a San Rafael, puntualmente los kilómetros 438, 443, 449 y 500 de la ruta 143.
El informe también hace una extensa consideración de las bellezas naturales y los puntos turísticos. Pero claro, antes de llegar a la ciudad, el turista, que viene de conducir casi 1.000 km, cansado, debe atravesar nada menos que cuatro puntos de alta peligrosidad. Un caso más que señala la urgencia de trabajar en la infraestructura vial.
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