El tratamiento del proyecto que propone el cierre de cabarets y whiskerías en Rosario motivó ayer un cruce entre la intendenta Mónica Fein y la autora de la iniciativa, la concejala María Eugenia Schmuck (UCR).
Fein se refirió ayer a los resultados de la investigación judicial que concluyó en la madrugada del sábado con el cierre de La Rosa, ubicado en Callao al 100, y la posterior detención de su propietario, conocido como el Indio Blanco. "Fuimos parte de este proceso. Es el único municipio que a través de una ordenanza, también impulsada por la ex concejala del socialismo, Mariana Alonso, comenzó a exigir contrato de las alternadoras, que es lo que estaba permitido en las whiskerías de la ciudad", señaló.
La intendenta fue consultada por el proyecto de Schmuck: "En ese camino me gustaría mucho más que existiera en todo caso una ley provincial". De todos modos, Fein indicó que "prohibir algo, como en todo, no garantiza que no haya ni trata ni proxenetismo".
Schumck dijo a Rosario/12 que el argumento de la intendenta para avanzar en una ley provincial que contemple el cierre de cabarets y whiskerías es comprensible, "pero también es cierto que en muchas ciudades de alrededor se ha avanzado. En Pérez, a partir de una iniciativa de la Juventud Peronista, existe una ordenanza. Me parece que es un trabajo que hay que hacer de abajo hacia arriba, y no confío que haya un tratamiento rápido en el Senado provincial si el proyecto no se milita por parte del Ejecutivo provincial".
La edila radical dijo que seguirá insistiendo para que los bloques políticos del Concejo Municipal tomen una definición sobre su iniciativa. "No se entiende la postura del oficialismo de dilatar el tema. Acá no se pueden tener medias tintas, hemos llegado a un nivel de debate público y de obtención de pruebas y argumentos que hacen que nadie pueda argumentar que no lo ha podido ver. Es momento donde cada uno tiene que decir lo que piensa, salga o no salga el proyecto, es importante conocer lo que piensan al respecto", abundó Schmuck.
Por otra parte, la concejala dijo que "no hay que cargar las tintas sobre la Dirección municipal de Inspecciones", respecto a la negativa de los inspectores municipales a clausurar el prostíbulo. "Hay que averiguar por qué se negaron, cuando existía una irregularidad manifiesta que era la conexión del hospedaje con el local. Pero hay que ser cautos porque conozco el compromiso de su director, Gregorio Ramírez, aunque sus argumentos no me convencen", precisó Schmuck.
Consultada respecto a la discusión entre la magistrada y funcionarios municipales, quienes descartaron la trata de personas, la concejala indicó: "Escucho a la jueza (Alejandra) Rodenas decir correctamente que no se puede determinar si hubo o no trata hasta que avance la investigación judicial. Y a los dos minutos escucho a Andrea Travaini, responsable del Instituto de la Mujer municipal, plantear que ahí no había trata, que las mujeres tenían todas sus contratos. En el afán por justificar la postura de no al cierre de cabarets y whiskerías se termina protegiendo al proxenetismo como delito".


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