El cruce de los problemas

Un basural en una de sus esquinas, una de las calles literalmente hundida por su mal confección, cañerías rotas y aguas servidas, son algunos de los problemas que tienen que padecer a diario los vecinos de esta zona. El tiempo data de hace mucho, pero las respuestas a los reclamos vecinales todavía no han llegado.
En reiteradas ocasiones este matutino ha informado so-bre la situación de diferen-tes cruces peligrosos y con diversas problemáticas en la ciudad.

Uno de ellos de gran problemática para los vecinos de la zona oeste, es el de Pividal y Rómulo Noya, que se inunda con mucha facilidad ante cualquier precipitación y luego tarda varios días en evacuar el agua que queda alojada en esta intersección. A esto se le suma el agua estancada que rebalsa sobre las calles, provocando una situación mucho más repugnante.

En esta oportunidad, el cruce que viene generando problemas desde hace muchos años y nunca ha tenido una solución, es el de Marcos Sastre y Ameghino, que presenta diversas problemáticas.

Por un lado, en una de sus esquinas se forma eventualmente un basural, que ha sido retirado en algunas oportunidades, pero debido a la falta de mantenimiento de este espacio verde, la basura se vuelve a acumular en el lugar.

Otro de los problemas tiene que ver con el mantenimiento de las calles del barrio, que es absolutamente nulo.

Eso también se puede apreciar en la intersección de Marcos Sastre y Castelli, donde hay un pozo que va de lado a lado de las veredas y hasta parece un badén natural. La diferencia es que muchos autos han perecido ante este problema.

Sin embargo, lo que más preocupa en los vecinos de la zona y aque-llos que frecuentan seguido este sitio, es la hundimiento de parte del asfalto, provocando una especie de pileta cuando llueve y un peligro inminente para aque-llos que circulan en algún vehículo, por la profundidad del mismo.

Otro de los problemas, son las cañerías de agua rotas, que producen una gran pérdida sobre todas las arterias.

El agua recorre las calles desde hace tiempo ya y nunca han ido a reparar este inconveniente a pesar de los reclamos. Como consecuencia muchas veces no hay agua en los hogares, lo que hace mucho más complicada la calidad de vida de los lugareños.

A esto hay que sumarle las aguas servidas sobre las calles, que con su olor nauseabundo provocan mayor malestar en los vecinos de esta intersección y esta zona tan “olvidada”, según los vecinos.

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