Un cruce fuerte en medio del asado peronista

El imponente escenario natural de Sierra de los Padres, y el elegante y lujoso predio del Camping de Camioneros, ofrecieron ayer a Hugo Moyano la ocasión perfecta para "jugar de local" por primera vez desde su resistido desembarco al frente del PJ bonaerense.
La decisión de evitar el debate candente sobre colectoras e internas en la sesión logró que la reunión de ayer transcurriera en un clima de cordialidad. "Casi un almuerzo de camaradería", arriesgó uno de los asistentes.

Con ese objetivo, y para lanzar un mensaje a los intendentes, con quien mantiene una vieja pulseada, el anfitrión preparó un video que fue emitido en las pantallas del coqueto salón -mientras en las mesas se servían empanadas y asado-, en homenaje al ex titular de la fuerza, Alberto Balestrini, quien se recupera de un accidente cerebro vascular.

Y para sumar otro elemento de distensión, la reunión del PJ tuvo una visita inesperada: unos 20 chicos de una escuela primaria de la zona, que llegaron caminando al predio acompañados por dos maestras para "conocer al Gobernador", como explicaron las docentes. El propio Moyano salió a recibirlos, los invitó a entrar y ordenó armar unas mesas adicionales para servirles asado.

MALESTAR

Con todo, el malestar que reina entre un grupo de consejeros hizo que salieran a la luz algunas rencillas internas, que se cristalizaron en un fuerte cruce entre referentes de los intendentes del Conurbano y de la juventud kirchnerista.

El episodio involucró al intendente de Hurlingham y miembro del grupo de jefes comunales críticos, Luis Acuña, y al consejero por la rama de la Juventud y dirigente de "La Cámpora", José Ottavis, luego de que éste último lanzara algunas propuestas para incorporar las redes sociales e internet a la campaña de afiliación que lanzará el PJ. "Antes militábamos sin plata, pagábamos hasta la nafta. Todos ustedes tienen casa propia", fue, según testigos, la frase que lanzó Acuña y que generó un clima de tensión en el encuentro.

Pero la jornada ya había comenzado mal para Ottavis. El estricto operativo de seguridad montado por el sindicato de Camioneros para custodiar la sede del encuentro del PJ, motorizado por militantes moyanistas, le jugó una mala pasada. El dirigente de La Cámpora quiso ingresar con su automóvil particular por una de las puertas laterales. Pero los guardias de seguridad se lo impidieron, lo que derivó en una discusión en tono elevado.

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