Críticas del justicialismo a la boleta única que proponen los radicales

Críticas del justicialismo a la boleta única que proponen los radicales
Desde el oficialismo señalan que no permitirá identificar "uno por uno" a los candidatos a legisladores provinciales. La UCR reconoce esa limitación, pero insiste en que mejoraría el sistema electoral mendocino.

Para imponer definitivamente su reforma electoral, el justicialismo intenta desacreditar las ideas de la UCR. En ese plan se inscriben las críticas a la boleta única, que es el pilar de la propuesta opositora, pero que para el oficialismo no es tan perfecta como se la vende.

El problema ventilado por los justicialistas es que, si se utiliza la boleta única para votar en lugar de la lista sábana, el cambio no permitirá individualizar a cada uno de los candidatos a diputados y senadores provinciales. Esto se debe a que la boleta única sólo incluiría a los que encabezan la lista en esas dos categorías y la marca en esos casilleros por parte del elector implicaría también un sufragio a favor de los candidatos que le siguen, quienes continuarían casi en el anonimato.

Así, en definitiva, el cuestionado “arrastre” seguiría existiendo en una de sus formas. No entre las distintas categorías (gobernador y vice, legisladores, intendentes y concejales), pero sí hacia adentro de la lista de legisladores de cada partido.

La limitación fue resaltada este fin de semana desde el PJ, que pugna por conseguir el próximo 14 de noviembre la sanción definitiva en Diputados del proyecto de reforma electoral que aprobó el Senado.

“Esto demuestra que la boleta única termina con la boleta sábana, pero no con la lista sábana, que seguirá existiendo”, distinguió el senador oficialista Fernando Simón, autor de la reforma electoral sancionada por la Cámara Alta.

Bloqueo constitucional. Desde el PJ y el radicalismo señalan que la propia Constitución provincial bloquea la posibilidad de elegir legisladores "uno por uno". Esto se debe a que allí se establece la elección de los legisladores en bloque, por sección o distrito electoral (cada distrito agrupa a varios departamentos). El voto es, para ese caso, plurinominal, no uninominal.

De todos modos, la elección de senadores y diputados por distritos es objeto de debate desde hace mucho tiempo en Mendoza, porque con este sistema, varios departamentos se terminan quedando sin representantes en las bancas. Pero tampoco ha surgido una solución al problema.

Los radicales, basados en una vieja fórmula de Alberto Montbrun, sugieren que se podrían subdividir los distritos por ley para elegir legisladores por cada departamento. Sin embargo, nadie puede asegurar que esa propuesta no terminará en la inconstitucionalidad.

En consecuencia, unos y otros coinciden en que habría que habilitar una reforma constitucional si se quiere mejorar la representación de los departamentos y (como demandan los tiempos) individualizar mejor a los candidatos.

La defensa radical. Aún así, el radicalismo defiende la boleta única que ha adoptado de la provincia de Santa Fe como un mecanismo que mejoraría notablemente el sistema electoral mendocino.

Entre los beneficios aparecen la simplificación del voto y la posibilidad de seleccionar de manera menos compleja a los candidatos de distintos partidos. El diputado Tadeo García Salazar, principal impulsor de la reforma radical, señala que la gente podría elegir candidatos a gobernador, legisladores e intendentes de diferentes fuerzas marcándalos en un solo papel de dimensiones acotadas, sin necesidad de hacer cortes en una tarjeta plegada que, para las elecciones de 2015, tendrá casi tiene un metro de longitud.

Pero la virtud más destacada por la UCR es que se terminaría con el vandalismo y las picardías generadas por la manipulación de las boletas tradicionales. En lugar de proliferar boletas de distintos partidos por todos lados, las autoridades de mesa entregarían a cada votante en el momento del sufragio un solo papel, donde aparecerían todas las opciones del comicio.

De esta manera, dejarían de desaparecer las boletas de algunos candidatos en el cuarto oscuro, como suele ocurrir ahora. Tampoco se correría el riesgo de que se vieran boletas "guillotinadas" para eliminar alguna categoría de candidatos, como sucedió en el último comicio.

Por otra parte, se gastaría menos plata: en lugar de 12 millones de boletas, como ahora, alcanzaría con imprimir alrededor de un millón y medio.

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