Para la institución, el código actual se ha quedado en el tiempo. Dicen que está en un período de transición y que esperan que la implementación de la nueva reglamentación logre un cambio
Este aumento de la construcción no ha sido acompañado por un código de planificación urbana actualizado. Las nuevas estructuras edilicias toman como parámetro la ordenanza municipal que fue renovada en 2002.
Claro está que Río Cuarto ya no es el mismo que hace ocho años. Pero lo cierto es que se sigue construyendo con la misma reglamentación.
La presidenta del Colegio de Arquitectos, Sandra Thommen, dijo al respecto: "Nosotros esperamos que se implemente un nuevo código. Estamos en un período de transición. La ciudad va cambiando, las necesidades de la gente también, con las políticas de la ciudad sucede lo mismo. El urbanismo es muy dinámico, por lo que tiene que ir de la mano con estos cambios, los de la gente, los intereses privados, los intereses comunes y la que le tiene que dar forma a todo esto es la parte político-institucional. Por ahora estamos en una transición, donde se está trabajando en la creación de un código que va a ser más flexible y va a permitir mejorar la ciudad", expresó.
La arquitecta Julia Pertuiset manifestó que al ser una reglamentación más flexible les da más opciones a los inversionistas. "Con esta reglamentación se va a tener más amplitud para poder moverte. Esto va a beneficiar a la ciudad, al inversor y fundamentalmente al ciudadano".
Thommen agregó: "Esto le servirá no sólo al inversor sino también a la parte privada. Por ejemplo, si quiero poner un kiosco en mi casa resulta que no puedo porque es zona residencial, pero al frente es zona comercial y se puede. Este nuevo código va a permitir, por ejemplo, que yo que quiero progresar y ganarme la vida, lo pueda hacer en un sector donde antes no podía. Obviamente, siempre que sean actividades coherentes".
Las distintas variables
La arquitecta Thommen dijo que para lograr un mejor crecimiento se tienen que ir considerando las diferentes alternativas. "Hay que pensar en todo, justamente por eso está la planificación, que sirve para revisar todas las áreas: infraestructura, uso del suelo, calles principales, secundarias, justamente para ver todo el sistema de transporte, de comunicación, el entorno que pasa en la región porque una ciudad no vive aislada, las áreas metropolitanas que se planifican también", indicó.
Y remarcó que en la ciudad en este último tiempo la planificación no acompañó al progreso, ya que se sigue con las mismas pautas de construcción sin considerar los cambios contextuales que se produjeron.
Otro de los aspectos que destacaron es que para lograr un mejor crecimiento urbano, la planificación no debería depender de los partidos políticos porque los proyectos de ciudad sson transitorios y no perduran en el tiempo.
El patrimonio edilicio
Mantener la identidad de la ciudad a través de la arquitectura de los edificios antiguos es una de las tareas que han quedado en el tintero en los gobiernos que han pasado en los últimos tiempos. Pertuiset manifestó: "Con respecto al patrimonio histórico de la ciudad se hizo un relevamiento, se catalogó y se categorizaron las viviendas, instituciones, espacios verdes y todo lo que fuera de interés patrimonial, pero no se ha reglamentado, entonces pensamos que en este momento ya estaríamos en condiciones, no nosotros pero sí la Municipalidad, de reglamentar ese catálogo para poder preservar realmente las viviendas que tienen un valor histórico".
Thommen destacó que para poder preservar estos edificios tiene que haber una política para que estas estructuras le dejen algún beneficio al dueño. "La planificación debe considerar los diferentes ejes urbanos que sean de patrimonio; por ejemplo, el boulevard Roca tiene una carga, un perfil urbano muy importante y una carga cultural histórica y social para Río Cuarto fuertemente marcada. No lo hacen solamente sus edificaciones en sí mismas, aisladas, sino todas juntas, el contexto que tienen. Entonces, cómo hacer que esa zona se conserve pero a su vez que también suceda algo porque si no las propiedades quedan abandonadas, deterioradas, porque el mantenimiento es muy costoso y como los dueños no lo pueden aguantar, las venden". Pertuiset agregó: "La reglamentación debería tender a incentivar a la persona que tiene su vivienda catalogada de valor patrimonial a mantenerla, a cuidarla, debería darle beneficios".
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