Puede ser por pérdidas de aguas servidas o por falta de suministro, los reclamos a la SAT ocupan un gran porcentaje de las quejas vecinales. Hace dos años se detectaron 450 pérdidas de líquidos malolientes. Hay tucumanos que los ven pasar por la puerta de sus casas hace años. ¿Qué pasa con las cloacas? ¿Están mal construidas, no dan abasto o los vecinos las obstruyen?
Su vivienda está ubicada en 12 de Octubre y Paraguay. Un callejón que se corta con las vías del ferrocarril y del otro lado se ve un asentamiento. Paralelo a esa vía sobrevive la construcción inconclusa de un canal. Según los vecinos de la cuadra esa obra es la que les modificó la vida porque dejó una rotura por la que filtra agua podrida que no hay manera de cortar. "Lleva dos años o más", calcula Santos mientras sigue haraganeando. "Mirá lo que tuvimos que hacer", dice mientras señala un paredón de hormigón que rodea parte de la pérdida y que sirve de valla de contención para que el agua servida no trepe la vereda y solo corra por la calle. El camino arrastra basura, papeles, plásticos y también alguna de que otra víbora.
Tres niños miran de qué manera el lugar en el que podrían están jugando y andando en bicicleta fue invadido por el agua corrompida y los desperdicios.
Pero no solo ahí algo huele mal. En pleno centro sobre la peatonal de la Muñecas, entre 24 de Septiembre y San Martín, el mal olor te saca las ganas de respirar. Más lejos, en San Juan al 4.500 Ana María Liberatore reniega porque en la puerta de su panadería se estanca el agua negra, proveniente de una pérdida que está más arriba.
Eternos reclamos
En la dirección de Comercio Interior las denuncias a la SAT ocupan el segundo lugar después de los reclamos por el servicio de telefonía. En tercer lugar viene EDET. "Muchos reclamos no los tomamos porque hay que demostrar una relación de consumo", explicó Francisco Nader Zelaya, sub director. Esto quiere decir que solo se tienen en cuenta los problemas que afectan la propiedad privada. Si una perdida está en la vía pública, no. Este requisito limita bastante la posibilidad de quejarse.
La sección "Caminando la ciudad" que publica LA GACETA todos los días es un gran canal de denuncias. Solo para tener en cuenta: en una semana, de un total de 36 reclamos publicados el 33% corresponde a problemas con la SAT. De ese porcentaje, el 42% son pérdidas de cloacas, el 33% pérdidas de agua potable y el 25% falta de suministro.
El caso de la 12 de Octubre y Paraguay es, según el ex concejal, José Costanzo, algo histórico. "Cuando hicimos un relevamiento hace dos años detectamos 450 pérdidas de aguas cloacales solo en San Miguel de Tucumán", detalló. Esa ya figuraba y todavía no tiene solución.
"Esto la SAT lo conoce perfectamente. Lo lamentable sería que los tucumanos nos acostumbremos a vivir entre la porquería", agregó.
La SAT tiene un 0800 para atender reclamos. Según confirmaron por día reciben entre 200 y 300 llamados. Aunque aclararon que muchos se generan en una misma cuadra.
Fiebre de cloacas
"Los organismos estatales han renunciado a ejercer el predominio de lo técnico", opinó Franklin Adler, ingeniero especialista en Hidráulica. La obsesión del Gobierno por extender la red de cloacas ha generado que muchas obras se realicen sin cumplir con las reglas básicas. "Todo se hace políticamente: cavan, meten la cañería, tapan y listo", comentó el ingeniero.
Si no es así, entonces, no se explica cómo un sistema colapsa a los pocos meses de haber sido inaugurado. Al no tener una cama firme, la cañería cede por el peso del cemento de la calle, se quiebra y el agua fluye desde las entrañas hasta aflorar por una grieta del pavimento o una tapa. "Quiero suponer que los ingenieros de carrera de la SAT saben esto, pero no tienen poder para imponer que se haga bien", insinuó.
Adler está trabajando en un libro sobre el problema de agua en la ciudad y destacó lo difícil que es que este organismo público entregue datos y planos. "Será que tienen miedo de recibir objeciones o críticas", deslizó.
De a gotas
Abre el grifo y nada... al rato comienza a correr un hilo de agua, que de verlo da pena. Juan Carlos Victorio vive en el barrio El Bosque, sobre calle Paraguay, y cuenta que desde hace cinco años los vecinos están en juicio con la SAT porque no tienen agua. Este inconveniente les cambió la vida: compran agua mineral, conectan la manguera a un tacho por las noches para juntar agua ,y se olvidaron de tener un lavarropas automático.
Algo parecido le sucede a Marta Gómez de San Juan al 4.600. Tiene tan poca presión de agua, que el calefón no enciende y el tanque no se llena. "Me levanto a la 6.30 para poder bañarme, pero debo calentar agua en una olla. Parece del siglo pasado", rezonga. Lo que más bronca le da es que paga $ 102 por el servicio que no recibe. A pocos metros hay una pérdida de agua desde hace más de un año. Ella le achaca el problema de la presión.
La otra cara del problema es la falta de agua potable. En todos los casos los vecinos, aunque no se conozcan, coinciden en una frase: "Llamo y llamo, pero la SAT nunca viene".
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