Las inundaciones trajeron mucho dolor, muchas historias de perdida y abandono, pero nadie prestó atención a otro entuerto que se desarrolló en torno a las mismas.
La dramática historia de los políticos que no hicieron nada cuando debían y ahora se desviven para figurar y aparecer ante cuanta cámara se encienda, mostrando su mejor cara de preocupación. La mejor noticia fue la solidaridad de los nicoleños.
Hablar de causales, de que se pudo hacer y que no, que es lo que se hizo mal y que se hizo bien, que era evitable o inevitable, en estos momentos es enredarse en una charla de cola de supermercado. Recién cuando la situación vuelva a la calma, tras el trabajo y análisis de especialistas en la materia podremos opinar. Mientras tanto lo que si podemos ver, analizar y putear hacia el infinito es sobre lo que hacen los funcionarios en situaciones de crisis como las vividas.
¿Llovió mucho? si, ¿más de lo pensado?, si, ¿que por eso es que se desbordo el terraplén? no se sabe. Pero ahora, en medio de la crecida, de la inundación, cuando una alarma debería haber sonado y el pueblo comenzado su huida, cuando se observaba que el agua iba a superar a las barreras, no se puede andar diciendo por todos lados que son solo filtraciones, que no pasa nada, para que una hora después el agua ya esté más de un metro sobre las viviendas. Y segundo, menos aun ir entre todos los damnificados, que aun no entendían lo que sucedía y esperaban una ayuda que no se sabe de donde vendría, salvo la de la gente que después haremos una párrafo aparte, buscarlo al periodista Julio Bazán, te guste o no te guste TN (a mi no me cae simpático) y pelearle los causales de la tragedia. No señor, porque eso irrita a la gente, mucho, y después te cagan a trompadas merecidamente. Además de que quedás como un boludo a nivel nacional (perdón, estoy tratando de medir las malas palabras pero cuesta a veces).
El tipo que tiene un negocio delante de su casa, que se quedó durmiendo a la noche en el techo porque además de perder todo por el agua, tenía miedo que los chorros le lleven lo poco que le quedaba (que hay que remarcar que no los hubo, y parece que a un caquito que tenia mal a La Emilia lo tuvieron guardado esos días para que no moleste) lo que quiere es que venga alguno del gobierno, del municipio, con credenciales, a preguntarle como está, a llevarle algo de comida, una manta, lo que sea.
Imaginen a ese comerciante desconsolado, pensando cómo va hacer para volver a empezar y mira a la calle y ve a un funcionario de Cambiemos acompañando a gendarmes que llevan un gomon mientras lo va filmando un camarógrafo personal. Eso da bronca. Como los oportunistas de siempre que ponen cara de dolor, pero en el fondo festejan lo que pasó porque saben que el poco tacto del intendente en este caso le va a costar muy caro.
¿Donde estás?
Hablando de Ismael, ¿que le pasó? ¿Donde estaba? ¿Son ciertas esas versiones que hablan que se peleó con todos los funcionarios de la provincia y de la nación? ¿Porque no dio la cara en ese momento? ¿Porque no fue a La Emilia a ver qué pasaba? Habría sido todo mas fácil, la gente necesitaba un rostro al que putear o al que pedir ayuda. Las causas de este desastre se sabrán con el tiempo, pero en ese momento era mejor ir, enfrentar a los vecinos, escuchar lo que tengan que decirle y contestarles lo que se hizo y lo que se va a hacer, darles tranquilidad, una palabra, convencerlos, mentirles si quieren. Pero una palabra vale, sirve, no hay nada peor que la sensación de abandono.
Le guste o no a Ismael, él ahora, por el voto de todos es el padre de la ciudad y como padre debe estar con sus hijos acompañando, retando, consolando o haciendo. Probablemente no se quedó sentado y estuvo en reuniones con ministros para ver que se podía hacer en estos casos (tratemos de ser buenos), pero el Emiliano que perdió todo, piensen esto de perder todo, necesita verlo, que le digan algo, que está, que alguien está. Si vienen 30 millones para ayudar, bienvenidos sean, tampoco creo que alcance, pero que vaya y les diga que los van ayudar y de qué manera se va a distribuir esa plata. Faltó esa presencia y se notó. Ahora por ese faltazo le van a pegar de todos lados, y a decir verdad se lo ganó. De hecho dio un buen pie a los medios oficialistas para cargarle las tintas por su rol en el Frente para la victoria y tapar que la gobernadora Vidal, que debería haber aparecido, se encuentra de vacaciones, como hacen muy asiduamente en Cambiemos.
Perder todo
Perder todo ¿tenemos una noción de los que es perder todo? Llegar y ver las paredes inservibles, los muebles arruinados, la ropa perdida, el negocio con sus mercaderías echadas a perder, las heladeras que no funcionan, perder todo. Observar el televisor fundido y recordar que todavía se está pagando la cuota del mismo, que esa cuota duele y se va seguir debitando y hay que sumarle el aparador, el aire acondicionado, el calzado ¿vieron lo que vale un par de zapatillas?, los electrodomésticos, las paredes pintadas, los colchones, todo perdido. Y si lo que se pierde es fuente de trabajo peor aún, ver el negocio arruinado, las maquinas deterioradas, la mercadería perdida, el esfuerzo ahogado por el arroyo del medio. Perder todo es fácil de decir, pero difícil de entender.
Solidaridad
Aplauso a la solidaridad, a ese movimiento rápido de la gente juntando cosas, buscando camionetas, camiones, con el agua todavía subiendo pero corriendo a dar una mano, ayudando al amigo, asistiendo al que perdió. San Nicolás abrazó a La Emilia, a su hermano y le dijo que acá estaba. La gente emociona, y no paramos de decirlo. Preparando comidas, festivales, poniendo a disposición sus negocios para que se hagan colectas, buscando bidones de agua y si era lo que hacía falta congelando botellas para llevarlas a quienes las necesiten, dando todo por el que se quedó sin nada. Nombrar a todos en esta nota es imposible porque por suerte fueron muchos más que aquellos que en la crisis ven solo oportunidades de escalar.
En la crisis se ve quien perdió y como ayudarlo, nada más ¿hay algo mejor en esta vida que ayudar al que lo necesita?
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