Critican al Gobierno por no publicar los índices de desnutrición

Critican al Gobierno por no publicar los índices de desnutrición

La cardióloga infantil María Lapasset denuncia que desde 2012 no se difunden los registros sobre el tema en la página de la Dirección General de Estadísticas. Los datos cuantitativos de una población en riesgo permiten leer la realidad.

En la esfera de la política pública, posibilitan acompañar, profundizar o reacomodar acciones. La muerte del niño wichi Marcos Solís por desnutrición también reavivó otro cuestionamiento. Si los índices de desnutrición no se difunden, existen pocas garantías de lograr una sociedad equitativa a largo plazo, cuando menos. La cardióloga infantil María Lapasset, dirigente del partido Instrumento Electoral por la Unidad Popular Salta, denunció que desde 2012 no se publican en la página de la Dirección General de Estadísticas de la Provincia datos sobre el control nutricional de los niños que efectúa el Ministerio de Salud de Salta. "La falta de información a uno lo hace pensar que el Gobierno no quiere que se conozca la real situación", le dijo Lapasset a El Tribuno. Luego añadió: "Es la historia de siempre: en lugar de preocuparse de terminar con la desnutrición, se preocupan por que no trascienda. Se ocupan de cambiar de nombre "desnutrición'' por "distrofia'' porque no quieren que aquel figure en los certificados de defunción". También subrayó que el recientemente creado Ministerio de la Primera Infancia, a cargo de Carlos Abeleira, "es un "misterio'' en lugar de un "ministerio'' porque nadie sabe qué está haciendo". Lapasset, quien trabajó tres décadas en el Hospital de Niños, evaluó que ya había índices alarmantes en relación con la infancia, como que entre 2009 y 2011 murieron por desnutrición 31 chicos guaraníes y que más de la mitad de los salteños de 1 a 5 años -justamente la franja etaria en la que se concentrará el flamante Ministerio- no fueron controlados en su estado nutricional.

La nutrición infantil es primordial -sobre todo en los dos primeros años de vida- porque sienta las bases para el desarrollo cognitivo, físico, social y emocional de cada individuo. Según Lapasset la gestión pública para llevar la desnutrición a índice cero es tan sencilla como indispensable. Además es determinante para medir la capacidad en la función pública. "Hay que hacer llegar los alimentos que sobran en nuestra provincia agroganadera a las bocas hambrientas que no deberían existir. El funcionario que no sea capaz de terminar con el hambre en el ámbito que le toque gobernar en seis meses debería renunciar a su cargo", sentenció.

Sospecha por nuevas mediciones

Una agente sanitaria que pidió reserva de su identidad por temor a represalias le dijo a este medio: "El Gobierno cambió los formularios F1 y F2 (para medir la desnutrición infantil) por otros que vienen desde la OMS y la decisión nos resultó extraña. Por ejemplo, de tener 23 niños catalogados con déficit nutricional leve, moderado o grave pasé a evaluar igual información con esos nuevos índices y el resultado fue solo uno con peso riesgoso o inadecuado".

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