El FpV criticó con dureza al radicalismo por la política de género

El FpV criticó con dureza al radicalismo por la política de género
Rogelio Iparraguirre y Corina Alexander, concejales del Frente para la Victoria (FpV), salieron a criticar al oficialismo con un tema delicado. Los ediles acusaron al radicalismo de “total desidia y falta de interés en la temática de género”.
Las declaraciones fueron posteriores a un encuentro entre los concejales e integrantes del Foro por la Promoción y Protección Integral de los Derechos de las Mujeres de Tandil.

Allí los ediles se pusieron “a disposición de todas las mujeres de la ciudad que se sientan vulneradas” y afirmaron su compromiso para “que se garantice el pleno goce y ejercicio de esos derechos”.

Durante abril, el citado foro entregó al Intendente un petitorio con más de 300 firmas de vecinos y vecinas preocupadas por la voluntad política para garantizar esos derechos.

“Cuando pensamos que Tandil puede y debe ser un municipio ejemplar, como lo es en otras cosas, creemos que también debe serlo en materia de políticas públicas orientadas a la asistencia integral de las mujeres víctimas de la violencia de género”, indicaron Iparraguire y Alexander.

“Es necesario poder sostener en el tiempo la asistencia psicológica a las víctimas, garantizar el acompañamiento jurídico para esas mujeres que tienen el coraje de denunciar la violencia, poder ayudarlas económicamente hasta que puedan recomponer su situación familiar y social y darles una respuesta habitacional y alimentaria digna para evitar re-victimizar a mujeres que, lamentablemente, demasiado dolor y angustia padecen” sostuvo el primero.

Mientras Corina añadió que la ordenanza que establece los alcances y las responsabilidades del Área de las Mujeres “es muy precisa y completa” y afirmó que “hace 11 años que el radicalismo no sólo no cumple con el espíritu de la ordenanza sino que, fundamentalmente, jamás se preocupó por desarrollar políticas públicas a lo largo del tiempo que permitan un abordaje profesional, integral e interdisciplinario de las temáticas orientadas a las mujeres”.

En tanto, sobre la situación actual del Área de la Mujer, Iparraguirre subrayó que su Coordinadora es “una militante feminista muy capacitada” pero que “cobra uno de los sueldos más bajos de toda la estructura política del municipio” lo que “deja evidenciado claramente la jerarquía y el rol que le asignan a los temas que atañen directamente a la mujer en nuestra ciudad”.

También destacó su preocupación respecto de que “no se le haya permitido participar” de las Jornadas contra la Trata de Personas que se realizaron los días 10 y 11 de abril de este año.

“Es la funcionaria municipal que ha trabajado y se ha formado en los temas vinculados a los derechos de las mujeres en Tandil. Resulta preocupante no sólo que no le hayan permitido asistir sino que, habiendo pedido el día para poder estar, le hayan descontado $300 de su salario”.

Al respecto, Alexander dijo: “El área se encuentra sin poder implementar las políticas que garanticen el pleno ejercicio de derechos de las mujeres de nuestra ciudad lo que denota la total desidia y falta de interés del Ejecutivo local en la temática de género”. Refugios para las víctimas

Alexander planteó que “el estado está para protegernos a todas” pero tiene “una obligación y responsabilidad superior con los sectores más vulnerables” que “no tienen los recursos para resolver la urgencia ni tampoco un lugar a donde ir” y que, en su mayoría, “terminan dependiendo de los ingresos del golpeador para sostener a sus hijos. Por eso necesitamos políticas públicas de atención integral para las mujeres, para que no se vean obligadas a continuar con el maltratador y para eso los refugios debieran cumplir una función central”.

“En Tandil existen dos refugios que, por protección de las víctimas no puede darse a conocer su dirección y se trata de lugares francamente espantosos. En primer lugar no se respeta la temporalidad -que no puede exceder las 72 horas que debería tardar la medida de protección-, y en estos casos hay mujeres que llevan meses abandonadas en lugares que pueden ser considerados verdaderas pocilgas, lugares indignos y vergonzosos en donde se re-victimiza a la mujer ya que luego de tomar el coraje y la decisión de vida de denunciar esa violencia, se encuentran con un Estado que las vuelve a victimizar alojándolas en espacios que poco tienen que ver el respeto mínimo por la condición humana”, concluyó Iparraguirre.

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