Un país crispado tras la huelga que se sintió con fuerza en varias ciudades del país

Un país crispado tras la huelga que se sintió con fuerza en varias ciudades del país
La Presidenta condenó el paro al tildarlo de “apriete” y cargó contra Moyano y Micheli.

La presidenta Cristina Kirchner afirmó que la medida de fuerza de la CGT y la CTA opositoras ‘no fue una huelga, ni un paro, ni siquiera un piquete’, sino ‘un apriete y una amenaza’, y advirtió que con esa clase de acciones no la van a ‘correr’.

‘A mí no me corre nadie y mucho menos con amenazas, patoteadas o matones. Esos no son los dirigentes que querían Perón y Eva’, disparó la Presidenta, durante el acto por el Día de la Soberanía en la localidad bonaerense de San Pedro.

‘De hacer huelgas en serio, donde no se movía una mosca, se pasó a lo de hoy, que no fue una huelga o paro, ni siquiera un piquete’, planteó la mandataria, quien remató: ‘Fue un apriete y amenaza’.

Al respecto, descalificó los cortes de rutas y accesos, al advertir que los argentinos deben tener ‘libertad de elegir’ lo que quieran hacer en todos los ámbitos y que ‘no se pueden someter a otro a la amenaza de impedir que vaya a trabajar’.

Minimizó entonces el impacto de la protesta convocada por Moyano, al considerar que la medida de fuerza estuvo circunscripta al ‘ámbito de la Capital Federal’, ya que ‘en el resto del país trabajaron, todos porque la gente quiere laburar y cuidar sus fuentes de trabajo’.

‘Estoy de acuerdo con el derecho a huelga, pero no con el corte, el bloqueo o las amenazas’, agregó la jefa de Estado luego de recordar nuevamente que en la Constitución de 1949 no estaba contemplado el derecho a huelga, aunque aclaró que Juan Domingo Perón no explicitó ese ítem porque daba por descontado que nadie le iba a hacer un paro.

A su vez, la mandataria nacional dijo que le ‘gustaría de corazón’ que ‘todos los dirigentes, principalmente aquellos que dicen representar a los trabajadores, estuvieran preocupados por preservar y proteger las fuentes de trabajo, que es el principal desafío ante un mundo que se derrumba’

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