"Hay una crisis de valores y la figura de la familia está siendo fragmentada"

"Hay una crisis de valores y la figura de la familia está siendo fragmentada"
En el concepto coincidieron monseñor Francisco Polti y el sacerdote salteño Javier Romero, al analizar las causas por las que muchos jóvenes caen presa de adicciones y malas conductas.

El obispo de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti, y el sacerdote Javier Romero, de la Arquidiócesis de Salta, coincidieron en señalar a la crisis por la que atraviesan muchas familias, como la causa fundamental por la que numerosos adolescentes y jóvenes sucumben ante el ofrecimiento de “la diversión exagerada, el alcohol y las drogas”.

Los religiosos dialogaron con EL LIBERAL durante la primera jornada del Encuentro Zonal NOA del Movimiento Familiar Cristiano que se inició ayer en nuestra ciudad y finalizará hoy al mediodía.

“Estos encuentros son muy importantes, porque la familia, especialmente los padres, tienen el principal deber, la principal obligación de hacer de sus hijos buenos ciudadanos de la Patria y ciudadanos del Cielo, y para eso hay que estar con los hijos, hay que sentirse responsables por ellos y velar por su integridad, tanto física, como moral y espiritual”, indicó Polti al ser consultado sobre la responsabilidad de la familia en la problemática de las adicciones de los jóvenes.

Dijo que esa responsabilidad resulta fundamental “estos momentos en que hay tantas cosas en la sociedad que hacen que los chicos vivan tirando a lo fácil”.

“Hay que formarles no solamente en la fe, sino también en virtudes, en valores, que hacen que luego esos chicos puedan ser unos buenos ciudadanos... Y todo eso cuesta, pero es el deber de los padres no descuidar la formación y el acompañamiento de sus hijos”, acentuó.

Realidad común

Por su parte, el padre Romero, dijo que el problema de los chicos que caen en las adicciones y en otras conductas nocivas para ellos mismos, es común en todas partes.

“Es esta crisis de valores donde la figura de la familia, que ya estaba debilitada en el sentido de los valores, no tiene la fuerza para vencer los obstáculos que se presentan. Familias divididas, fragmentadas; hijos separados, divididos y también fragmentados. Porque cuando el matrimonio opta por la separación, también los hijos tienen que dividirse y pasan a un tercer o cuarto plano”, especificó.

En este punto consideró que “al no tener una contención y no haber un rol definido como figura y un rostro de padre y madre, cualquier oferta que salga, es demandada por los chicos”.

Acentuó que esta situación debe llamar la atención de los mayores, ya que “más allá de la situación laboral, social o económica, hay una crisis del hombre mismo”.

“Los jóvenes no son malos, están desorientados por los adultos, que no les brindamos los elementos necesarios para contrarrestar todo ese caudal de energía que tienen. El mercado del mundo les ofrece la diversión exagerada, alcohol, drogas, sexo, y la consumen los jóvenes, que son los que más debilitada tienen su voluntad porque no se los pudo educar. Todo lo que se ve es consecuencia de nuestros propios egoísmos”, ahondó.

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