El mayor éxodo de las últimas horas se produjo en esa ciudad. El régimen de Al Assad sigue derramando sangre contra su propio pueblo
Miles de familias huían el domingo de un barrio clave de Alepo, en el norte de Siria, debido a los violentos combates entre rebeldes y soldados, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Al mismo tiempo, el régimen sirio y militantes se acusaron mutuamente de la masacre de una decena de civiles en la ciudad de Tall Kalaj, cerca de la frontera con Líbano.
Estos hechos de violencia se producían el día en que los católicos de Siria, país de mayoría musulmana sumido en una guerra civil sangrienta desde hace dos años que dejó más de 70.000 muertos, celebraban tristemente Pascua en Damasco y en otras zonas completamente devastadas.
La violencia en el país dejó este domingo 140 muertos: 56 civiles, 43 rebeldes y 41 soldados, según un balance provisorio del OSDH.
En Alepo, segunda ciudad del país, los combates entre rebeldes y tropas leales al régimen continuaban por tercer día consecutivo en el barrio Shej Masud, de mayoría kurda en el norte de la ciudad.
"Centenares de vehículos con familias fueron vistos dejando el sector", precisó Rami Abdel Rahman, presidente del OSDH, organización con sede en Gran Bretaña.
El ejército intenta impedir a todo precio que los rebeldes tomen esta parte estratégica de la ciudad ya que está situada en una colina desde donde se domina Alepo, lo que permitiría a los rebeldes llevar a cabo ataques contra los sectores controlados por el régimen.
El OSDH también informó sobre la ejecución de 11 personas, entre ellas ocho mujeres, en el barrio de Borj, en Tall Kalaj (región de Homs, centro), cerca de la frontera norte con El Líbano.
La organización no pudo precisar quién fue el autor de la masacre, pero indicó que militantes le informaron que fueron tropas del régimen los responsables.
En la localidad de Kafar Barna, en la provincia de Damasco, al menos ocho civiles, incluidos niños, murieron en un bombardeo. Al sur de la capital un misil cayó en el campamento de refugiados palestinos de Yarmuk, según el OSDH.
El papa Francisco pidió este domingo en su primer mensaje de Pascua "paz" y una "solución política" en "la amada Siria".
"¡Cuánta sangre derramada! Y ¿cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que se consiga encontrar una solución política a la crisis?", lamentó delante de centenares de miles de fieles reunidos en la plaza San Pedro.

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