Como cierre de la tradicional Fiesta de los Pescadores, el obispo de Mar del Plata, Antonio Marino, se refirió a la crítica situación del sector pesquero y dijo que el origen cristiano de la fiesta debe servir para “seguir inspirando la búsqueda de soluciones a los problemas que presenta la variada y compleja actividad pesquera y portuaria”.
Luego, la máxima autoridad eclesiástica de la ciudad habló de la importancia de “la dignidad del trabajo y del trabajador” y pidió que esos valores no pierdan “vigencia en nuestros días, si de verdad queremos ser nación y no un conjunto de habitantes que se enfrentan por intereses egoístas”.
También habló de la importancia de la “preservación del recurso”. “Con toda humildad me animo a pedir que seamos celosos guardianes de los bienes que el Creador ha puesto en nuestras manos para su felicidad y la de sus hijos”, remarcó.
“Dada la trascendencia que tiene el puerto de Mar del Plata, por ser el más importante puerto pesquero del país, a la luz de los acontecimientos del año pasado, ante todos los actores expreso mi deseo de que todos entendamos que tenemos derechos y obligaciones, y que cualquier solución que se intente debe estar presidida por la voluntad de tender a la paz y a la amistad social”, enfatizó Marino.
En medio del discurso, el obispo de la ciudad señaló que varios dirigentes empresariales y sindicales coincidieron en remarcar el “factor político” como una de las causas de la crisis portuaria. “Por esta razón, pedimos a Dios que ilumine a las autoridades para que apoyen, ayuden y puedan resolver los problemas de la actividad pesquera, en la atenta escucha de justos reclamos. Esto no significa que todo el peso de los conflictos recaiga sobre un único factor”, advirtió.
En esa línea, indicó que se recibió con satisfacción “las prometidas obras de dragado de los canales de acceso al puerto, que potenciarán notablemente su uso, junto con la creación de tantos puestos de trabajo para las familias que más lo necesitan”.

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