Crisis matrimoniales: en la Ciudad ya se supera el promedio de un divorcio diario

Crisis matrimoniales: en la Ciudad ya se supera el promedio de un divorcio diario
Democracia tuvo acceso a datos oficiales que revelan que en la primera quincena de agosto se dictaron 25 sentencias. En la mayoría de los casos, las parejas juninenses que llegan a esa instancia judicial llevan poco tiempo compartido como marido y mujer.
Crisis matrimoniales: en la Ciudad ya se supera el promedio de un divorcio diario Pablo Torres. Notas Relacionadas

Destacan el trabajo del Juzgado de Familia de JunínEl amor entre marido y mujer parece durar menos de 6 años

Lo efímero y lo provisorio gobiernan gran parte del accionar humano por estos días. Un acontecimiento llamado a paralizar el mundo es superado en cuestión de segundos por otro del mismo calibre, que no tardará en perder el trono más que un par de pestañeos y así todo el día, todos los días, en esta etapa que impone como lógica el precepto de estar al día con lo de “ahora”, con el “ya” y desecha por viejo lo que ocurrió hace un par de horas.

Como un virus insensible a las distinciones entre lo sentimental y lo frívolo, entre lo amoroso y lo que no precisamente tiene que serlo, la mecánica de lo momentáneo se instaló sin tapujos en las relaciones maritales. Los hechos y las cifras demuestran que aumenta día a día la cantidad de parejas que, a pocos años o incluso meses de haberse casado, deciden cancelar ese proyecto que habían encarado “hasta que la muerte los separe”.

Estadísticas del Juzgado de Familia de Junín dan cuenta de esa realidad y revelan en qué medida la falta de amor suele esfumarse con una rapidez impensada para la generación de nuestros abuelos.

Los datos de ese ente judicial indican que en esta ciudad se consuma entre uno y dos divorcios por día. En la primera quincena de agosto fueron dictadas 25 sentencias, proporción que en promedio ya supera las 31 que vieron la luz durante todo el mes de junio y las 36 que se concretaron en mayo.

La mayoría de los casos se origina por presentación conjunta o por separación de hecho mayor de tres años. En cambio, el divorcio contradictorio (por culpa de uno de los cónyuges) prácticamente no se da en nuestra ciudad, de acuerdo con la información a la que tuvo acceso Democracia.

Las causas

Vanesa Martino, abogada juninense especialista en divorcios, afirmó que la causa fundamental que lleva a los esposos a quebrar el vínculo asumido ante la ley es “económica”, pero también destacó que existe “una cuestión social detrás que es el origen de todo”.

“La generación actual ha cambiado mucho en cuanto a cómo se toma la institución del matrimonio. Antes el divorcio era algo muy mal visto, de hecho, las mujeres solían padecer violencia de sus concubinos y tapaban todo porque divorciarse era una mala palabra. Para los jóvenes de hoy, casarse y divorciarse, en cambio, es un mero trámite”, comentó la profesional del derecho.

Martino señaló que en el plano local se observa una constante que no es exclusiva de este medio pero que ya está casi enraizada en la naturaleza juninense: “Los protagonistas se casan con edades muy bajas y se divorcian como si nada. Los conflictos empiezan por los problemas en la economía hogareña, porque los sueldos son bajísimos, incluso el profesional vive una realidad muy distinta a la de antes y las discordias entonces tienen su raíz en esa cuestión”, explicó.

La infidelidad ya no influye

Otra pauta que marca cómo cambiaron las formas de ver y legislar en torno a los vínculos matrimoniales es que las infidelidades ya no constituyen motivo de separación legal. “Al engaño a veces lo usamos los abogados como herramienta porque nos conviene, pero incluso la reforma del Código Civil en lo referente a cuestiones de familia contempla que el adulterio ya no va a ser más una razón para entablar una demanda. Sería bueno que esta variante se aplique lo antes posible porque refleja lo que está sucediendo. La infidelidad hoy es algo común, corriente y no reprochable en la mayoría de los casos”, sostuvo Martino sin vacilaciones.

En sintonía con esta última observación, la letrada opinó que esta corriente moderna de pensamiento no implica una falta de valores, sino que éstos “se ajustan a la etapa que uno vive, no es que la gente de ahora no los tenga”.

“La sociedad cambió, las personas tienen otras ideas. Hay parejas que se divorcian al año de haber contraído enlace, que incluso nos llevan a los abogados a plantear inconstitucionalidades porque el Código Civil no permite divorciarse antes de los tres años de haberse casado”, manifestó Vanesa Martino.

Causas múltiples

Pablo Torres, otro abogado local que se desempeña en asuntos de familia, afirmó que “el número es mucho mayor al de años atrás”.

Ante una consulta de Democracia, el letrado apuntó que el motivo más habitual es que se terminó el amor, que cada uno ha encontrado a otra persona o que la pareja no funciona más como ambos la habían planteado en un inicio. “No necesariamente hablamos de infidelidad, aunque aparece entre las causas. Puede ser que se den cuenta que se casaron muy rápido, que estuvieron muy poco tiempo de novios. Hoy por hoy no es como antes, que una pareja antes de llegar al altar pasaba cuatro, cinco o diez años de noviazgo”, explicó.

Torres indicó que la desvinculación “se define más rápido porque antes por ahí había más ataduras del tipo social, pero hoy en día ha dejado de ser un estigma. Hasta hace unos años, los hijos de una pareja divorciada a ciertas escuelas no podían ir; en cambio ahora, son más los hijos de padres distanciados que de matrimonios que siguen bien constituidos. Incluso varios presidentes argentinos mantenían a la primera dama al lado cuando en realidad estaban divorciados, porque eso influía sobre la imagen. Hoy no pasa absolutamente nada”.

Por ley, en la actualidad existe un período de dos y de tres años que es el tiempo que deben estar casados para poder iniciar el divorcio. “Pero justamente esta semana, la Cámara Civil declaró la nulidad de ese artículo, con lo cual no habría plazos para separarse”, explicó Torres.

Y acotó: “Yo siempre digo en las charlas distendidas que el estado civil del futuro es la soledad, con mucha gente que optará por estar sola de arranque o que, por diversos motivos, se divorcien y no vuelvan a casarse”.

Fernando Ojeda, otro profesional del Derecho de nuestra ciudad, señaló que “como ha aumentado la cantidad de divorcios, el trámite se ha flexibilizado por una cuestión de economía procesal y de estos tiempos modernos, que hacen que todo tenga que ser ya.

Con el funcionamiento del Juzgado de Familia, que tiene dos consejeros, se ha logrado que el trámite tenga una mayor celeridad y sea más humanizado que el que se desarrollaba en el Juzgado Civil”.

La mitad termina mal

Diversas investigaciones determinaron que el 50 por ciento de los matrimonios finaliza en divorcio. ¿Cómo se llega a semejante proporción? Muchas causas: haberle dado más importancia a la pasión que a la razón, haber tenido más ilusiones que certezas, etc.

El caso es que muchas parejas que se juran amor eterno no terminan de la mejor manera.

No hay duda que el divorcio es uno de los hechos sociales más difundidos en el mundo. Para muchos es la corporización del fracaso personal, para otros porque la gente cambia y eso es tomado por algunos como algo negativo, cuando, en realidad, la vida es cambio permanente, crecimiento, pero este proceso tiene consecuencias diversas: desde el mejoramiento en el nivel de vida del matrimonio al rompimiento de la pareja porque si el crecimiento fue desparejo se fueron creando diferencias que llegan a ser insalvables.

Diversas investigaciones se han abocado a tratar de determinar cuáles podrían ser las variables que presentan un mayor riesgo de divorcio, aunque no necesariamente se puede presumir que son aquellas las causales directas de éste.

Entre estos factores, se pueden mencionar: matrimonios a corta edad, pobreza, desempleo, bajo nivel educacional, convivencia con otra (o la misma) pareja antes del matrimonio, tener un hijo o hija antes del matrimonio ya sea propio (de ambos) o de alguno de los contrayentes, diferencias raciales, tener un historial de otros matrimonios anteriores, divorcio en la familia de origen.

Otros estudios indican que una de las potenciales causas en el incremento de las tasas de divorcio ha sido el cambio de roles dentro del matrimonio, principalmente asociado a la incursión de las mujeres en el mercado laboral gracias a crecientes oportunidades en educación y empleo en conjunto con políticas más activas de inclusión, indicándose que en muchos casos, la relación entre un mayor número de horas dedicadas al trabajo.

La probabilidad de divorcio es más fuerte en aquellas familias de ingresos medios y en las que el marido desaprueba el trabajo de la esposa, o bien, en las que el marido trabaja menos horas que la esposa haciendo que la interacción de pareja disminuya, especialmente en el caso de los primeros años del matrimonio.

Causas bastante más raras pero a veces no menos frecuentes son el ronquido insoportable de uno de los cónyuges, falta de higiene personal, adicciones diversas, incluso a distracciones, política, deportes o hobbies.

El divorcio no es el problema, sino el resultado de un conjunto de inconvenientes, desavenencias y problemáticas vividas en el contexto del matrimonio que puede radicar con uno u ambos cónyuges.

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