Productores del sector se reunieron con dirigentes de la Sociedad Rural y luego expusieron la situación que –aseguraron- los priva de ser competitivos. “Este distrito ha llegado a tener cerca de setenta establecimientos de lechería y hoy quedan solo seis o siete”, afirmaron.
Hace 48 horas, la dirigencia de la Federación Agraria Argentina (FAA) advirtió que alrededor de 3.000 tambos del país están en riesgo de desaparecer como consecuencia de las inundaciones y del bajo precio que perciben por litro de leche.
La crisis que afecta al sector no es nueva, pero parece que el poder de resistencia de los productores se está empezando a erosionar con fuerza y no se avizora ningún poder que detenga esa situación.
En Junín, esa realidad se viene percibiendo desde largos años atrás y quienes la sufren de cerca, los tamberos del distrito, ayer salieron a dar su diagnóstico y fundamentalmente a expresar su preocupación por el escenario de poca competitividad que -afirmaron- los rodea.
Tras reunirse con el presidente de la Sociedad Rural local, Alejandro Barbieri, los productores Andrés Moutous, José Luis Mendizábal, Máximo Rus y Claudio Hardoy, brindaron detalles del panorama que se plantea en el plano nacional y su impacto en los establecimientos juninenses.
Moutous indicó que el gobierno anterior “desmanteló todo el sistema estadístico que tenía el Ministerio, siendo que es una función indelegable del Estado proveer cifras sobre cuánta leche se produce, se exporta y se manufactura, y hoy esos datos no están”.
En ese sentido, recordó que hay un estudio que “se comenzó hace como diez años y nunca se completó, que pretendía ser serio informando cómo funciona la cadena comercial y dónde están los problemas dentro del recorrido desde que el producto sale del tambo hasta que llega al consumidor, quién se va quedando con qué parte de la torta. Lamentablemente no tenemos un informe claro sobre cómo es esto”.
“Hoy en día sabemos que una participación mayoritaria dentro del precio que paga el consumidor la tiene el Estado con los impuestos; los costos internos de las grandes cadenas de supermercados han aumentado, al igual que los de la industria –especialmente los de mano de obra- y todo eso hace que nuestra actividad no sea rentable”, expresó Moutous.
Los tamberos coincidieron en que la oferta de leche en el país ha caído, se estima que un treinta por ciento si se compara año contra año, o sea que la producción que hay en los tambos del país alcanza para abastecer el mercado interno pero no provee de excedentes para poder exportar.
“A pesar de esa menor oferta no notamos que la industria salga a competir por nuestra leche y le aumente el precio al productor, notamos que esa recuperación es muy lenta. A esto debemos sumarle dos problemas fundamentales: uno es resorte tanto de la Nación como de las provincias y consiste en controlar la marginalidad que hay en nuestro negocio, que es muy alta; y el otro, más local, es la falta de infraestructura, con caminos rurales totalmente destruidos que también nos aumentan el costo porque los camiones no entran y entonces tenemos que sacar nuestra leche nosotros mismos”, señaló Moutous.
Para los productores lecheros locales, el gobierno debe poner en funcionamiento las herramientas que tiene, que son, en primer lugar, la defensa de la competencia y hacer estudios serios y responsables para determinar si hay algún abuso o dominancia dentro de la cadena de comercialización. “Nosotros pensamos que hay un cierto acuerdo y una cartelización de la industria para no aumentar los precios”, consideró Moutous.
Los tamberos señalaron que en este momento hay en Junín seis o siete productores, cuando esta era una zona de entre sesenta y setenta tambos hasta entrados los años ochenta. “El crecimiento de la agricultura ha ido en detrimento de los tambos y se prevé que en los próximos años muchos otros establecimientos. Se calcula que en este momento en Argentina hay diez mil tambos y se prevé que este año puedan dejar de funcionar tres mil”, dijo Mendizábal.
Además, los lecheros reclamaron que se regularicen los precios y afirmaron que las últimas inclemencias climáticas los afectaron fuertemente.
Rumbo a una economía competitiva
A su turno, Alejandro Barbieri sostuvo que “el desafío de este gobierno es salir de una economía subsidiada a una competitiva y para eso hay que sacar la cartelización de muchas industrias”.
Coincidió con los tamberos en que es importante tener un esquema que muestre la conformación de la cadena comercial e identifique el lugar donde queda ese porcentaje de ganancia que no les llega a los productores.
Por último, Barbieri adelantó que se propone convocar a una reunión regional y tratar de conseguir un encuentro con el subsecretario de Lechería “para ver qué puede hacer el gobierno de aquí en adelante”.
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