La crisis de 2001 provocó una estampida de argentinos hacia Europa y particularmente hacia España. Sólo en 2005, 150 mil personas se fueron del país. Ahora, las dificultades económicas que comenzaron en 2008 en la península ibérica cambiaron el panorama y regresar ya es una posibilidad que cobra fuerza.
Eso no es todo, desde 2006 viene en aumento el número de personas con nacionalidad española que residían en el país europeo y que ahora se empadronaron como residentes en Rosario. “No son números significativos, pero marcan una tendencia. Son cosas que hace un año atrás no sucedían”, indicaron fuentes consulares.
Para la politóloga, magíster en Políticas para las Migraciones Internacionales y docente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Mariana García, “no se verá una estampida de regresos al país como fue la partida”, aunque consideró que “por goteo, de a poco, el fenómeno de retorno de argentinos de España ya se viene produciendo, pero para notar los efectos reales de la crisis en el regreso habrá que esperar un tiempo”.
Tendencia. Si bien es muy difícil registrar y cuantificar el proceso de retorno, fuentes del Consulado de España apuntan que algunas cifras que a priori no aparecen como significativas, muestran la tendencia del regreso “por goteo”.
En noviembre de 2008 el gobierno español puso en marcha el Plan de Retorno Voluntario, que subsidia la vuelta a los países de origen. Desde diciembre de ese año hasta la actualidad, el Consulado de Rosario registró 70 solicitudes de regreso por parte de personas con familiares a cargo, lo que hace que la cifra de rosarinos que se radicaron nuevamente en el país ascienda a unos 200.
A eso se suman los datos de argentinos con ciudadanía española que se reempadronaron en el consulado porque volvían a residir en el país. Mientras que en 2006 ese número era de 174 personas, el año pasado ascendió a 230; al mismo tiempo que cayeron de 307 a 258 el número de rosarinos con ciudadanía que salieron del país para residir en el extranjero.
“No son cifras significativas en sí mismas, pero marcan una tendencia. Hace un año esto no se veía, así como también se da la disminución de las solicitudes de visas de residencia”, explicaron fuentes del consulado. A eso se suman también las consultas que en los últimos meses comenzaron a llegar al edificio de Santa Fe al 700 vinculadas a familiares en el extranjero que quieren regresar o familias que consultan sobre la forma de traer al país parte de sus bienes.
La crisis. Al igual que resto de la Unión Europea, España comenzó a sentir los efectos de la crisis a partir de 2008, aunque los últimos anuncios del gobierno español sobre reducción de salarios públicos y congelamiento de haberes y pensiones fueron los que causaron mayor conmoción. A esto se suma un índice de desocupación por arriba del 20 por ciento, que afecta a más de 4,5 millones de personas.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de España, al 2007 la península tenía 4,5 millones de inmigrantes sobre un total de 44 millones de habitantes, de los cuales más de 230 mil eran argentinos.
“El perfil del argentino que vive en España y que se fue por la crisis de 2001 es el de una persona joven, con el secundario completo o estudios universitarios incompletos”, detalló García basándose en los resultados de una encuesta voluntaria que realizó el Ministerio del Interior de la Nación vía internet.
La especialista señaló que la partida de 150 mil argentinos del país, sólo en 2005, “mostró el pico de la estampida” hacia el exterior. De hecho, la comunidad argentina es la tercera minoría en España. Sin embargo, explicó que “ya por esos años se dieron algunos retornos, cuando las condiciones económicas comenzaron a mejorar en el país y las fronteras de Europa empezaron a cerrarse”.
“En ese momento —explicó García—, se detienen las partidas masivas. Pero además, a partir del 2007 argentinos insertos en España comienzan a perder su trabajo, y si bien algunos se quedan por la contención social que brinda el Estado y porque tienen un ejercicio de supervivencia a tiempos duros, otros eligen retornar”.
Así, para la especialista, la vuelta al país se produce lentamente. “Hubo quienes fracasaron en sus proyectos, otros que no consiguieron insertarse en la comunidad y mujeres que volvieron con sus hijos”, detalló.
Sin embargo, aclaró que “no son los argentinos los que encabezan los programas de retorno, sino otras comunidades que se vieron más afectadas por la crisis europea, como los colombianos y los ecuatorianos, por ejemplo”.
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