Por: Osvaldo PepeHace dos semanas, en una carta publicada en Clarín, un ingeniero de 73 años, de cuna humilde, contó cómo pudo burlar su destino de previsible pobreza gracias a la capacitación que recibió en sus años jóvenes en las llamadas "escuelas-fábrica".
Hoy, por la crisis, esas tendencias vienen en proceso de cambio y se observa una expansión de aquellos estudios más acordes a una salida laboral rápida. Así, los de transportes, radiología, turismo, comercio exterior, balística, criminología, enología, entre otros, tuvieron mayor crecimiento porcentual que las carreras tradicionales, según datos del Ministerio de Educación.El cambio tecnológico y las innovaciones productivas llevan hoy a demandar otro tipo de saberes y esbozan un nuevo perfil de la mano de obra. Las vocaciones se han vuelto más utilitarias. Importa más tener un trabajo que una graduación vacía, versión aggionarda de las antiguas "escuelas-fábrica". No es poco en un escenario donde los pronósticos más optimistas y los más agoreros coinciden en una mala noticia: el desempleo crecerá este año entre los argentinos.
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