Con una fenomenal deuda impositiva, el Grupo Olmos creó una nueva sociedad y vaciaría la actual. Conflicto con los delegados.
El desembarco de los Olmos en Crónica fue un pedido directo del Gobierno nacional, que pretendía aprovecharse de la penetración que tenía el diario en los sectores populares. Aprovechando los eternos problemas impositivos de su fundador, Héctor Ricardo García, los Kirchner le ordenaron al grupo amigo que lo compre.
Luego, los Olmos dieron un paso más y se quedaron con el económico BAE, el canal Crónica TV, Ámbito Financiero y el diario marplatense El Átlantico, que a fines del 2013 fue vendido al empresario Florencio Aldrey Iglesias, dueño del monopolio La Capital. Además, apostaron fuerte al llamativo lanzamiento de BAE Negocios Internacional, que se imprimía en Miami.
Las expectativas de los Olmos cuando compraron Crónica era que el Gobierno nacional les perdone una deuda impositiva que se calculaba entre 200 y 300 millones de pesos. Pero la Casa Rosada nunca devolvió el favor y la deuda fue creciendo.
Actualmente, al igual que muchos empresarios de medios kirchneristas, los Olmos entraron en etapa de ajuste y desataron graves conflictos laborales en Crónica, BAE y el portal Crónica de la Costa, nacido tras la venta de El Atlántico.
Agobiados por la deuda impositiva y olfateando que la pauta oficial que envía Nación ya no es ni será tan suculenta como en los últimos años, los empresarios armaron una nueva sociedad (Aconcagua S.A.) donde pretenden agrupar a los trabajadores de BAE Negocios S.A. y Editorial Sarmiento (propietaria de Crónica).
El objetivo inconfesable de la creación de una nueva sociedad es que la anterior se quede con la deuda impositiva y tarde o temprano termine yendo a la quiebra. Una jugada arriesgada desde distintos frentes.
Crisis en El Atlántico Tras un largo proceso de ajuste, a fines del año pasado Olmos vendió al grupo de Aldrey Iglesias “la marca” de El Atlántico. Pero incorporaron a sólo cinco trabajadores y el resto fue destinados al portal “Crónica de la Costa”. Se trata de una planilla inusitada para un portal de noticias, por lo que no sorprende que más de la mitad de los empleados ya haya sido despedida de manera directa o indirecta, según vienen denunciando.
Uno de esos frentes es el laboral y el conflicto ya explotó. La patronal ordenó a los trabajadores que firmen la incorporación a la nueva razón social pero no convocó a todos, por lo que actualmente están en asamblea permanente y hoy habrá una audiencia en el Ministerio de Trabajo para intentar destrabar la situación.
Según explicó a LPO el delegado de BAE David Nudelman, de los 70 trabajadores de esa empresa apenas 43 fueron convocados a firmar el “pase”. En Crónica, de un total de 120 los convocados fueron 90. Sin embargo, la mayoría se negó a firmar el nuevo contrato hasta que se asegure la continuidad de todos.
En ambos casos, entre los excluidos están los integrantes de las comisiones internas, por lo que los trabajadores están denunciando que se trata una maniobra persecutoria y con el objetivo de apartar a los representantes. “No nos oponemos al traspaso, pero queremos que nos garanticen que nos van a incorporar a todos y que nos a garantizar todos nuestros derechos”, expresó Nudelman.
Los delegados están denunciando también que “la convergencia de las redacciones” está destinada a recortar la planta. “Un trabajador de determinado medio va a trabajar para todos los medios del grupo. Al superponer tareas, la empresa prepara una política de ajuste y despidos”, afirmaron en un comunicado.
De hecho, la estrategia de desgaste y “salidas consensuadas” ya viene siendo aplicada desde algún tiempo. Por ejemplo, en BAE hubo quince desvinculaciones acordadas. La empresa designó a una gerente de Recursos Humanos encargada de negociar esas salidas.
La grave crisis de Crónica y BAE asoma acaso como un posible futuro de los medios que fueron creados o comprados por empresarios de medios kirchneristas o que lograron establecer un buen acceso a la pauta oficial. Raúl Moneta, por caso, ya se desprendió de las radios Splendid, Rock and Pop y Belgrano y aplicó fuertes recortes en Infocampo y El Federal.
El principal problema de los medios kirchneristas es que tienen escasa publicidad privada y dependen exclusivamente de la pauta oficial por lo que el mayor interrogante es que pasará cuando el kirchnerismo ya no esté en la Rosada.
Otro caso testigo es lo que sucedió con el diario platense Diagonales que se cerró en 2011 la edición en papel y se convirtió en un portal, algo similar a lo que ahora sucede en El Atlántico. En este último caso, la mayoría de los trabajadores del matutino del capital provincial fueron trasladados a otros medios del grupo.


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