La suba de precios en los alquileres y el costo de vida en general provocó que muchos salteños decidieran no emigrar para estudiar.
Con dos claras ofertas educativas como la UNSa (Universidad Nacional de Salta) y la UCASAL (Universidad Católica de Salta) la decisión de quedarse en casa se hizo más que evidente en los últimos días.
Muchas fueron las consultas de los padres al momento de enterarse, entre otras cosas, que los alquileres en las provincias tradicionales en la recepción de estudiantes habían incrementado considerablemente.
Ante esta realidad, los números no se hicieron esperar en ambas universidades salteñas ya que la UNSa registra actualmente alrededor de 12 mil alumnos preinscriptos mientras que la UCASAL hace lo propio con aproximadamente tres mil ingresantes.
“La situación económica actual puede ser un factor que influya en que este año haya mas inscriptos porque lógicamente si sos papá de familia y tenías que mandar un hijo a Córdoba, por ejemplo, y tenés la carrera aquí, todo cambia y empezás a pensar más las cosas” dijo a El Tribuno, Miguel Angel Boso, vicerector de la UNSa.
La devaluación producida en nuestro país a fines de enero trajo aparejada una realidad no contemplada por muchos.
El costo actual que significa estudiar fuera de la provincia indudablemente no es el mismo que a fines del 2013 por lo que las consultas tampoco estuvieron ausentes en el sector privado. “La novedad este año es que por la devaluación que hubo y el malestar que se observó durante la segunda quincena de enero, muchos papás no enviarán sus hijos a estudiar afuera. Estamos recibiendo muchas consultas y sin dudas eso se verá reflejado en la matrícula de este año” destacó Silvia Alvarez, responsable del área de Extensión Universitaria de la UCASAL.
Lo que hasta el año pasado representaba algo común como estudiar en otra provincia, hoy no lo es para miles de jóvenes salteños que deberán redireccionar lo planeado.
Suba en los alquileres (3 mil pesos como valor mínimo) y el costo de vida en provincias como Córdoba y Buenos Aires, son variables que inclinaron la balanza a favor de la educación universitaria local. Los responsables de ambas casas de altos estudios no se mantienen ajenos y esperan una importante afluencia de alumnos.
La oferta de carreras mantiene la tendencia a favor de Ciencias de la Salud (Nutrición y Enfermería) y Abogacía, a diferencia de otros años, cuando Ciencias Económicas era la opción mas elegida por los ingresantes.
Con carreras de grado y pregrado en el amplio abanico de opciones, la idea es la misma y mantiene a la deserción como el principal aspecto sobre el cual trabajar. Y en el que el primer año es el escenario donde se produce con mayor frecuencia.
Mientras tanto, el 2014 se presenta como un año en donde se espera que la cantidad de matrículas (alrededor de 50 mil alumnos, entre preinscriptos y reinscriptos, en ambas universidades) sea superada notablemente. Confirmando que el estudiar en Salta en estos tiempos representa la mejor elección para muchos.
La actuales tendencias
Hasta hace dos años, la elección hacia carreras vinculadas a Ciencias Económicas, entre ellas la de Contador Público Nacional, no se discutía y superaba la cantidad de inscriptos por carrera en la UNSa.
En el 2013 se fue evidenciando un cambio que hoy se consolida a través del surgimiento de la Licenciatura en Nutrición como la de mayor demanda entre todas.
Pertenecientes a la facultad de Ciencias de la Salud, las carreras de Nutrición y Enfermería ocupan el primer lugar con 1.888 preinscriptos entre ambas. La primera con un total de 1.018. “Lo significativo en este tiempo es ver cómo fue cambiando la elección de las carreras. Ahora Ciencias de la Salud domina la preferencia de los jóvenes por sobre carreras tradicionales como las de Contador. O bien Ingeniería supera a Ciencias Exactas o Naturales, algo que nunca antes se dio”, fueron los datos aportados por el vicerector Miguel Angel Boso.
De los casi 12 mil alumnos preinscriptos para este año, la facultad de Humanidades representa la segunda en preferencia con 1704 alumnos preinscriptos y en donde la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación reúne la mayor preferencia con 643.
Por el lado de la UCASAL no se evidenciaron grandes cambios al seguir posicionando a Abogacía como la más elegida. Pero sí se refleja un gran crecimiento por ejemplo en carreras como Psicología y Veterinaria.
“Hoy la tendencia marca que las carreras más demandadas para este año son Abogacía, Psicología, Arquitectura, Contador Público, Veterinaria, Ingeniería, Administración de Empresas e Higiene y Seguridad, concentrando en promedio el 65% del total de alumnos ingresantes” explicó Silvia Alvarez, encargada del departamento de Extensión Universitaria de la UCASAL.
Inclusión y deserción
La inclusión es el eje compartido tanto por las autoridades de la UNSa como de la Ucasal. Y el seguir generando políticas que contribuyan a la continuidad de los estudios evitando la deserción también.
“La idea que tenemos para este año es continuar trabajando para evitar el desarraigo, acercando la universidad en la mejor manera posible a distintos lugares, con iguales condiciones que aquí”, aseguró Miguel Boso por parte de la UNSa. Adelantó que este año se inaugurará la sede Cafayate con el dictado de tres carreras: Turismo, Vitivinicultura y Enología y Energía Solar. Además de la creación de la carrera de Horticultura en Rosario de Lerma y la implementación de Electromecánica para Rosario de la Frontera.
“En los últimos años se tomó la decisión de generar estrategias que disminuyan la deserción, con resultados favorables, con una retención de entre el 80 y 85% de los alumnos de las carreras con mayor matrícula” aseguró Silvia Alvarez por parte de la UCASAL. La institución sostiene un sistema de educación a distancia que incluye sedes en todo el país.
LA OPINIÓN
La indecisión como constante
Por Lic. Paula Rodríguez Messina M.P 784*
La indecisión a la hora de tomar un rumbo respecto de un futuro profesional u ocupacional suele ser una constante; se trata de un momento de gran impacto en la vida de los jóvenes que suele acarrear ansiedades y cierto malestar por la posibilidad de no estar eligiendo el “camino correcto”.
Quizás la indecisión es tal porque existe una idea equivocada de que solo se puede elegir una vez y que en este mundo de exigencias y competitividad, el hecho de que una elección no sea satisfactoria y de volver a apostar a otra alternativa, remite directamente a la idea de “fracaso”.
La situación social y económica suele tener impacto directo en la toma de decisiones vocacionales y ocupacionales; es común ver cómo el joven desecha opciones por considerar que le serán de remuneración insuficiente o bien porque no ofrecerán en un futuro el status que marca el ideal de los padres o figuras de referencia para él.
Principalmente se suele analizar la posibilidad de salida laboral a corto plazo que ofrece la carrera a elegir, este análisis muchas veces va en detrimento del verdadero deseo y de la vocación que la persona trae consigo, esto es, priorizar los beneficios económicos respecto de la satisfacción del desarrollo de una tarea que responda a la vocación personal y al desempeño de sus aptitudes.
Los cuestionamientos más frecuentes a la hora de no saber qué carrera estudiar están relacionados con algo de lo que veníamos mencionando, por un lado la posibilidad de salida laboral pronta y remuneración satisfactoria y, por otro lado, juega un rol muy importante en muchos casos la idea de complacer exigencias, tanto directas como indirectas, de las figuras parentales.
En este último caso se toma la decisión vocacional como la gran oportunidad de responder a lo que los padres han “soñado” para ese joven, como así también de demostrar que se es lo suficientemente capaz de forjar un camino por sí solos empezando a ser cada vez menos dependientes de estos; es así que los elementos emocionales tienen una notable influencia en la toma de decisiones, por lo cual la ayuda profesional es un gran aporte ya que favorece las condiciones para que la elección se vea lo menos contaminada posible, teniendo en cuenta algunos aspectos fundamentales para ello: esclarecer las verdaderas competencias y los intereses del joven, identificar los condicionamientos sociales y familiares existentes, analizar las posibilidades reales de su elección y con todo ello optar por el camino que se considere mas probable y satisfactorio.
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