Ricardo Torres tenía 35 años, y el sábado a la madrugada fue asesinado en la puerta de su casa luego de intentar evitar por segunda vez en 20 días que delincuentes ingresaran a su vivienda ubicada a tres cuadras de la comisaría Tercera.
De profesión remisero, la víctima estaba casado y tenía dos hijos.
Alrededor de las 3 de la madrugada de este sábado delincuentes armados intentaron forzar la puerta de esta vivienda, ubicada en Irala al 3700, en la que se encontraba el propietario junto a su esposa y uno de sus hijos.
A raíz del intento de robo sufrido días atrás, el matrimonio decidió electrificar el picaporte de la puerta de entrada.
Los delincuentes destrozaron a patadas la puerta pero se encontraron con esta defensa de la familia, ante lo cual se alejaron de la casa.
Sin embargo, cuando Torres salió a la vereda para impedir que los malvivientes ingresaran recibió un disparo a la altura del tórax, muriendo minutos después.
Intervino en el caso el fiscal Fernando Castro.
Karina, esposa de la víctima, afirmó en declaraciones a Radio Brisas (FM 98.5), que a su esposo lo mataron “por el solo hecho de no encajar con algunas personas que viven cagándoles la vida a todos los demás”.
La mujer se mostró muy molesta con aquellos que intentaron señalar que se debió a un “ajuste de cuentas”, ya que dijo que “Ricardo laburaba 12 horas para tratar de levantar nuestra humilde casa y no se llevaron nada pero a mí me quitaron a mi marido y a mis hijos a su padre”.
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