Crimen del jubilado: confirman que sólo se llevaron plata

La hija de la víctima no detectó otros faltantes. Analizan las filmaciones de dos cámaras cercanas y buscan testigos 

La hija del jubilado que murió infartado por un asalto en su casa no puede precisar cuánta plata se llevaron los ladrones, aunque confirmó que no faltó nada más. Su madre- que vivió la misma odisea y permaneció varias horas tirada al lado de su esposo- estimó que en la vivienda había alrededor de 14 mil o 15 mil pesos. Pero para ella, su hija o los investigadores, no es eso lo importante. La prioridad la tiene la búsqueda de los responsables de la muerte de Horacio Quinteros (82), de quienes por ahora nada se sabe. El jubilado y su mujer Mercedes Molina (86) fueron sorprendidos el viernes a la madrugada en la casa en la que vivieron desde siempre, en 4 entre 68 y 69, por delincuentes que habrían ganado el terreno saltando por los techos de una vivienda lindera. En una pared de esta casa quedaron rastros de pisadas y en el patio interno de la de las víctimas una escalera de su propiedad que los intrusos usaron para escapar por el mismo camino. En cuanto al acceso al domicilio, no les resultó nada complicado: “Hay una vieja puerta de madera que no cierra con llave”, contó un jefe policial. Las otras dos puertas -una que da a la calle y la otra de entrada a la edificación-, no estaban violentadas. No está muy claro qué fue lo que pasó adentro, cuántos eran ni cuánto duró. Es que Mercedes Molina no recuerda demasiado, por el shock del incidente y problemas de salud que acarreaba de antes. “Dijo que (los asaltantes) tenían guantes, pero no estamos seguros”, explicó un pesquisa. La jubilada le reveló a la mujer que los cuida que los ladrones “golpearon y trataron de asfixiar a su marido” para obligarlo a que dijera dónde estaba la plata. De la autopsia al cuerpo de Quinteros se desprende que falleció a causa de un paro cardiorespiratorio y que tenía dos lesiones, en un brazo y una rodilla, presuntamente ocasionadas por un golpe. El hecho habría sucedido entre las 2 y las 3 de la mañana del viernes, data que se calculó en función de la cantidad de horas que llevaba fallecido Quinteros cuando lo encontró la policía. Para ser exactos, quien se topó con el horror fue Marisol, la enfermera que se encarga de cuidar a la pareja. Ella llegó a la vivienda a eso de las 8 de la mañana y lo primero que vio fue una escalera que cruzaba el pasillo. Asustada, fue a pedir ayuda a la casa de un vecino y con el hijo de éste ingresaron. El chalet estaba en silencio. Y al llegar al cuarto de los jubilados los vieron tirados en el piso, al lado de la cama. El estaba inmóvil. Ella, en shock. Los médicos certificaron luego la muerte de Horacio y que Mercedes no requería más que algún calmante que la sacara de la conmoción. Sin vecinos que admitieran haber visto o escuchado algo, los investigadores esperan encontrar alguno que sí pueda aportar detalles. Por eso los detectives del gabinete de Homicidios de la DDI volvieron a peinar ayer las inmediaciones para conversar con los frentistas que no habían interrogado. También pidieron las filmaciones de las cámaras de monitoreo municipal más cercanas al lugar del hecho, que son dos y están ubicadas en 5 y 69 y en 3 y 66. infarto como homicidio En principio, la causa se calificó “averiguación causales de muerte y robo”, aunque podría recaratularse. Hay antecedentes que respaldan esta posibilidad: el fallecimiento de Enrique Muñoz tras el asalto que sufrió el 10 de mayo de 2008 frente a su mujer y sus nietos, en una casa de 18 entre 44 y 45; y el de Jorge Ricardo González Belo (61), ocurrido en 15 bis, 528 y 529. Ambos fueron considerados un “homicidio en ocasión de robo”.

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