El miércoles a la madrugada dejó de existir en el hospital de Paraná Jésica Monzón, de 22 años. Horas antes había sido baleada en la cabeza. Detuvieron a tres sospechosos de participar de la balacera.
UNO había informado en los últimos 21 días enfrentamientos armados, detenciones y lesionados por disparos de armas de fuego.
Vecinos y personal policial admitieron que era insostenible la situación entre los Vega y los Flamulari, y tuvo que morir una inocente para que tomaran cuenta de la gravedad de la situación en el Belgrano.
Jesica Monzón era hermana de alguno de los muchachos acusados de enfrentarse con otro grupo en pugna, y en la noche del miércoles fue alcanzada por un disparo de un arma calibre 32 a la altura de la base del cráneo. Había ido con su hermana a comprar una botella de aceite, cuando un grupo de tres personas les gritaron y tras cartón se escucharon los tiros.
Monzón dejó de existir a las 5 del jueves en el hospital San Martín.
Vanina Flamulari, hermana de la víctima, contó a UNO que estaban caminando cuando le dispararon. La bala le atravesó la cabeza y por el hecho acusó directamente a Panqui y a Pelado.
Con estos datos que la mujer aportó al personal de la División Homicidios, la jueza de Instrucción Marina Barbagelata ordenó la detención en la tarde de Mario Panqui Retamar, de 19 años; de José Pelado Retamal, de 18, y de Sebastián Vega, de 29.
Acusaciones cruzadas
En el barrio quedó la sensación de que se estaba frente a la crónica de una muerte anunciada, no porque la víctima estuviera ligada a la delincuencia, sino porque las balaceras eran constantes, y nadie les ponía un punto final.
El personal de la División Homicidios tomó varias declaraciones y los pesquisas recibieron de parte de vecinos y allegados a la víctima, como de familiares de los acusados, denuncias y amenazas cruzadas. Es más, cuando se les tomaba declaraciones, se alertó que en el barrio hubo más balaceras sobre testigos claves, por lo que la Policía de Paraná tuvo que reforzar los operativos para tratar de tranquilizar el sector ubicado al costado de calle Pronunciamiento.
En pocos días hubo tres heridos de armas, no menos de cinco casas baleadas y un detenido que fue derivado a la cárcel de Paraná acusado de tentativas de homicidio. Se trata de Pablo Vega, hermano de uno de los llevados ayer a la Alcaidía por estar sindicado como que estuvo al momento de la balacera.
La jueza ordenó practicar pericias balísticas y de dermotest a los acusados para establecer quién pudo haber sido el que manipuló el arma de fuego.
A UNO se confirmó que Vega se entregó de modo voluntario junto al abogado Alberto Silva Velasco. Se espera que si el albañil que trabaja en la construcción del nuevo edificio de Investigaciones en calle Laprida llega a declarar, podría decir que él no tuvo nada que ver con el hecho e informar quién disparó.
Varios testigos indicaron que Panqui fue el asesino, pero las pericias y otras medidas tratarán de confirmar las versiones que llegaron a oídos de los investigadores.
Anoche también se descartó oficialmente que la víctima haya estado embarazada. Sus familiares indicaron que se encontraba en estado de gravidez, pero esto no fue establecido en la autopsia practicada en la morgue de Oro Verde.
Lo cierto es que las dos criaturas de corta edad quedaron por el momento bajo el cuidado de sus abuelos y tíos, además hace seis meses el padre se suicidó.
El miedo que paraliza
En el Belgrano parece ser que los enfrentamientos de los grupos en pugna provienen por el control de armas y otras actividades delictivas, y por ello es que pusieron en vilo a toda la barriada.
El miedo ronda entre los vecinos, quienes hablan con los medios pero sin ser identificados, ya que temen ser víctimas de nuevas balaceras.
En ese marco, hubo quejas por la falta de acción concreta de la Justicia y de la Policía. “Tuvo que morir una joven mujer para que se movieran y llevaran a tres. El problemas es que hay más que están denunciados y son los que esta noche van a salir a tratar de vengar la muerte de la inocente o la detención de sus amigos”, explicaron desde un grupo de vecinos que hablaron sobre el tema, escondidos detrás de la cerca del frente de la casa.
En medio de las críticas y aclaraciones, familiares de Pablo y Sebastián Vega dijeron que el primero “no es trigo limpio”, pero en el crimen de Monzón nada tiene que ver porque está preso en la cárcel, y el segundo nunca se metió con los hechos de violencia, ya que al igual que el resto de la familia lo único que le interesa es trabajar de albañil y ganarse dignamente el dinero.
Con el crimen de la joven mujer en el barrio Belgrano se registra en la capital entrerriana el homicidio número 23 en lo que va del año.
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