Para la fiscalía, Troncoso vengó la muerte de su sobrino. Deberá convencer al jurado.
De cómo asesinaron al enfermero Damián Pilquiñan (30) no les cabe ninguna duda ni a la fiscalía, ni a la querella ni tampoco a la defensa. El único interrogante es si el acusado Luis Troncoso estuvo en el lugar. Hay siete testigos claves y un video que se convirtieron en pruebas vitales para que el jurado popular defina si hay o no un culpable.
En ese marco, ayer comenzó el juicio por el crimen que ocurrió el 12 de abril de 2012 en la clínica San Agustín, ubicada en Gobernador Francisco Denis entre Elordi y Belgrano.Para el fiscal Maximiliano Breide Obeid, Troncoso tenía un claro motivo para matar al enfermero: el crimen de su sobrino, Leonardo Troncoso, ocurrido en enero de 2011 en el bario San Lorenzo, en el que Damián Pilquiñan había quedado involucrado.
Breide Obeid sostiene en su teoría que esa sed de venganza fue la que motivó a Troncoso, junto con otro hombre que hasta la fecha no apareció, a buscar al enfermero para matarlo.La versión de la fiscalía y la querella, a cargo de Eduardo Egea, coinciden en marcar que Troncoso y su cómplice fueron en una Volkswagen Amarok y se estacionaron en Asmar y Elordi.
Desde ahí, con las armas ocultas, caminaron una cuadra y media hasta la clínica.Esperaron en la oscuridad, y cuando el enfermero terminó su turno, cerca de las 6 de la mañana, y salió a la playa de estacionamiento de la clínica para calentar el auto, uno de los asesinos lo atacó y le disparó con una escopeta por la espalda.
Pilquiñan quiso escapar, pero cayó a los pocos metros, sobre calle Asmar. Ahí, se habría acercado Troncoso para darle el tiro de gracia en la nuca con un revolver calibre 38. Luego huyeron en la camioneta en la que habían llegado.
En la causa hay al menos tres testigos claves que habrían observado los sucesos y brindarán descripciones del asesino, aunque no se sabe si le vieron el rostro. El misterio se develará en las próximas audiencias, a medida que el jurado escuche las declaraciones. A esto se suman otras cuatro personas que ingresaban al predio o son vecinos del lugar, e incluso están los dueños de la casa frente a la que se estacionó la camioneta de los sospechosos –sobre calle Asmar– que tenía videocámaras y que su aporte fue clave en la investigación.
Para el defensor Gustavo Palmieri, las pericias que van a describir la escena del crimen y la violenta muerte de Pilquiñan no estarán viciadas de nada, sino que todo será parte de la forma en que ultimaron al enfermero.
Palmieri sólo aseguró: “Troncoso no fue y no estuvo ahí. Por lo que el móvil de la fiscalía termina siendo un capricho”.El abogado confía en que el video, la principal prueba, no tenga la suficiente calidad como para determinar si era o no Troncoso el que bajó y subió a la camioneta en el mismo horario en que mataron a Pilquiñan.Ahora, el jurado popular, a la luz de los testigos y peritos, deberá definir sobre la culpabilidad o no de Troncoso a lo largo de las dos audiencias restantes.
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