Ángel Leguiza fue condenado a 20 años de cárcel por el asesinato de una jubilada. Admitió la autoría frente a la acumulación de pruebas contundentes levantadas en la escena del crimen
Grimaldi fue encontrada muerta en la noche del 16 de noviembre de 2011 en su casa de calle Chacabuco 678. La jueza Marina Barbagelata ordenó cerrar la vivienda y que solo ingresara el personal de la Dirección de Criminalística como de la Policía Científica. La magistrada percibió que el levantamiento de rastros y huellas serían vitales para el futuro de la causa.
Tras varios días de investigación, el personal de la División Homicidios obtuvo datos que llegaron hasta Ángel Leguiza que fue visto merodeando la casa unos días antes ya que había ido a realizar unos trabajos de albañilería. Esto solo era un indicio, no una prueba y más teniendo en cuenta que el acusado negaba el hecho.
Grimaldi era muy reconocida en el mundo empresarial de Paraná, ya que se había jubilado trabajando en la empresa Haimovich.
El hecho siempre estuvo vinculado a un robo que terminó de la peor manera con la mujer asfixiada con una bolsa sobre su cabeza, en una muerte desgraciada y llena de saña porque no habría entregado todo el dinero que poseía en la casa.
Los que la mataron fueron dos, pero la Justicia llegó a ubicar en el lugar a Leguiza. Lo que fue preponderante para el esclarecimiento, no fueron testimonios o datos de un tercero, sino las pruebas de los laboratorios de la Dirección de Criminalística.
Los investigadores obtuvieron de los precintos de seguridad con que habían maniatado a la víctima, rastros de ADN de los ejecutores. Los mismos aparecían en un vaso y en otros sectores del dormitorio donde fue ultimada la mujer.
Leguiza durante todo este tiempo estuvo preso en la cárcel, esperando el inicio del juicio oral y público, pero tras el acercamiento de la defensora oficial y la fiscalía, se acordó una pena menor a la de la perpetua, por lo que se le impusieron 20 años de cárcel. El acusado, cambió la estrategia de negar el hecho, por admitirlo y arrepentirse.
El segundo en la mira
Si bien es cierto que Leguiza es una persona peligrosa por lo que hizo, al menos en el juicio abreviado que se realizó la semana pasada en Paraná, no solo reconoció haber participado del crimen, sino que también le aportó a las autoridades judiciales datos de la segunda persona que lo acompañó en el grave hecho.
Estos elementos fueron enviados al juzgado de Barbagelata para que disponga nuevas medidas que lleguen a ubicar al sospechoso, detenerlo para investigarlo por el homicidio. Se supo que la identidad del segundo agresor fue revelada por el condenado, pero además hay exámenes de ADN que lo están esperando para complicarlo.
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