Queda poco más de dos años para que termine la gestión de Alberto Crespo, una marca que bien podría pasar desapercibida pero que el propio intendente se encargó de remarcar.
Para ello se controlará el trabajo que realizan los denominados "monotributistas", proveedores que hacen tareas de servicios públicos que no siempre se cumplen. Además, según anunció el flamante Jefe de Gabinete Oscar Claris, se disminuirá el monto que se destinaba a estos supuestos servicios.
Para los que están en el ámbito de Obras Públicas habrá un límite de facturación para cada obra. Se estima que los pagos a "monotributistas" llegaron a casi medio millón de pesos en su punto más alto pero ya comenzó a descender de manera drástica.
La decisión podría considerarse como un retroceso en la gestión del intendente, sin embargo parece que por primera vez es posible vislumbrar a un verdadero político en Crespo. Porque las dificultades que se le presentaron (que fueron muchas) siempre parecían superarlo y ahora, aún en medio de una crisis importante, intentará hacerles frente antes que esquivarlas.
El ajuste comenzó con la designación de funcionarios, porque se mantuvieron las secretarías pero se redujeron los cargos. La elección de los nuevos secretarios no fue al azar, ya que confió en su propia esposa para Hacienda y sacó del ámbito político a quien lo había aconsejado desde el principio, Miguel Tumbarino.
Ese paso debió resultar difícil para Crespo, que tenía a un amigo en el ex Jefe de Gabinete. Sin embargo, Tumbarino nunca acertó a solucionar los problemas de fondo, sobre todo los sociales, y tampoco pudo establecer prioridades.
Hubo errores garrafales como no contar con los fondos necesarios para cargar combustible en las máquinas de Servicios Públicos, errores de los que se habrá aprendido para no volver a cometerlos.
Es muy probable que la economía endeble de la provincia repercuta también en manifestaciones sociales dentro de la localidad pero será mejor si para contenerlas hay un municipio ordenado y no uno caótico.
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