El crecimiento de Sáenz Peña impone la reubicación de las desmotadoras que hoy están en pleno centro

El crecimiento edilicio, demográfico y de infraestructura en general que registra Sáenz Peña en los últimos diez años --sumado al incremento de la producción primaria y el rol que le cabe al servicio ferroviario que vuelve a tener un tren de carga circulando por esta parte del Chaco-- imponen que las desmotadoras sean reubicadas en otros lugares.
La emanación de fibrilla que produce la queja de los vecinos de las plantas desmotadoras, el peligro de incendio que ocasionan --como lo sucedido en la semana pasada con la Cooperativa El Progreso donde el siniestro arrasó gran parte de las instalaciones-- y el movimiento de camiones que genera serias complicaciones en el tránsito por estar ubicadas en zonas estratégicas de salidas desde el casco céntrico hacia las rutas son aspectos que obligan a abordar una estrategia que la Municipalidad, el gobierno provincial y nacional, además de las entidades cooperativas y centros de acopios y desmotadoras privadas tendrán que establecer a corto plazo.

Es que la ubicación de las plantas desmotadoras, sobre todo la instalación de las cooperativas que hacen este servicio a sus socios y a terceros, data de varias décadas, cuando la ciudad comenzaba a dar sus primeros pasos con la actividad fabril que tenía como centro a Sáenz Peña y que con sus colonias como Bajo Hondo y La Montenegrina, se convirtieron en el centro del “Oro Blanco”, dado que de la mano del algodón creció esta comunidad.

Así, grandes talleres metalúrgicos, las propias desmotadoras y centros de acopios, con el crecimiento poblacional y de edificios y calles pavimentadas, fueron quedando en el centro de la ciudad. Por eso, hoy, El Progreso, La Unión y la Sáenz Peña Limitada, como también Fibral, Jorge Martín Cereales y otras se encuentran en pleno casco céntrico.

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