En ABSA apuntan a la proliferación de algas en el río Igual de potable, pero menos “aceptable” que lo habitual, de acuerdo con la empresa que la purifica y distribuye en la región, el agua corriente con mal olor llegó para quedarse hasta que cambien las condiciones climáticas.
La proliferación de algas en el Río de La Plata provoca por estos días una merma en la calidad del líquido que entrega ABSA, y las quejas vecinales siguen multiplicándose. Desde la firma estatal se subraya que “no existe peligro para la salud humana” en el agua que impulsa a través de su red, ya que las toxinas que eventualmente generan las algas de tipo “cianobacteria” -que provocan emanaciones similares a las del gamexane o el veneno para hormigas- se “neutralizan con la potabilización”. De todos modos, para quienes viven en las zonas de parque Saavedra, Hipódromo, Villa Elvira, El Mondongo, plaza Castelli, plaza Malvinas, Ensenada, Barrio Norte, Tolosa y plaza Moreno, la situación plantea múltiples interrogantes y complicaciones desde hace varios días. “No se puede cocinar, y la verdad, cuesta beber algo con ese olor impresionante a insecticida” resume el ensenadense José Ferella, quien vive en Cestino y Bossinga: “será potable, pero intomable. Hace 42 años que vivo acá y es la primera vez que ocurre esto. Encima, ABSA te mata con las facturas”. “No sólo es el olor lo que llama la atención, sino el color” destacó Norma Marín, de 70 entre 121 y 122: “el jueves pasado al mediodía salió verdosa”. Guillermo Stella, de 10 y 35, expresó que “desde el jueves el líquido sale con olor a insecticida, por lo que consumimos agua mineral o filtrada únicamente”. Similares quejas plantearon Blanca Pratto, de diagonal 73 entre 116 y 117; Mirta Legarda, de 16 entre 42 y 43; Domingo Novello, de 68 y 117; Mirta Fredes, de 122 entre 69 y 70; Leonardo Putler, de 63 entre 9 y 10; y Fernando Miculán, de 117 y 64, entre otros. SIN AGUA Vecinos de Villa del Plata, en Ensenada, manifestaron ayer su preocupación por la “falta total de agua” que padecen hace varios días. “Es potable” En ABSA afirman que “por la cantidad de algas, el agua entra del río con un olor que se atenúa con la cloración pero no desaparece. No se afecta la potabilidad, sí lo que técnicamente se denomina ‘aceptabilidad’. Se corregirá cuando ceda el calor, llueva o soplen vientos intensos”
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