A pesar del anuncio sobre que se agregarían calorías a las comidas y sumarían controles, las raciones resultan insuficientes y prima el descontento por los almuerzos que se ofrecen a los chicos
A pesar del anuncio sobre que se agregarían calorías a las comidas y se sumarían controles, las raciones resultan insuficientes y hay quejas por la calidad de los almuerzos.
Los mismos empleados, que ahora pasaron a depender de los privados que se encargan del servicio, aunque no quisieron dar a conocer sus identidades por temor a posibles despidos, dieron cuentan de las irregularidades, como retrasos en el envío de las viandas, escasez de las raciones, cambios de horarios que les exige trabajar un rato, irse a la casa y luego tener que regresar para completar la jornada laboral y mala calidad en la preparación de los alimentos. También, los alumnos y sus familias se quejan por los cambios, que a escasos días del comienzo de las clases parece hacer agua por varios lados, a pesar de que el presupuestados del Paicor para este año es de 320 millones de pesos.
El tema saltó a la opinión pública esta semana, tras que el padre de una alumna de la Escuela Cecilia Grierson llamara a LV16 para quejarse porque a su hija sólo le habían dado un sandwich. Según se explicó, esto sucedió porque la empresa encargada de proveer los alimentos se retardó y llevó las viandas en dos etapas, con bastante retraso.
El mismo inconveniente tuvieron otras escuelas, según lo confirmó la delegada regional de Gobierno de Córdoba, Marisa Arias.
Resistencia al racionamiento cocido
La mayoría de las quejas giran en torno de la modalidad de racionamiento cocido, que implica que a los colegios llegan las comidas ya preparadas, es decir, que ya no se cocina en las escuelas. Y si bien desde el Gobierno provincial se aseguró que más nutricionistas controlarían las comidas y la calidad de los alimentos que abastecen los proveedores, según los interesados directos esto no se estaría concretando.
Una recorrida por las escuelas de la ciudad permitió ver el almuerzo que se sirve a los chicos carenciados que, en muchos casos, sólo cuentan con esta posibilidad para asegurarse un desayuno o una merienda y el almuerzo.
Un grupo de adolescentes del IPEM 27, del barrio San José de Calasanz, mientras almorzaban en el comedor del colegio, contaron: "El año pasado nos hemos quedado sin la comida, pero este año no. Sólo que un día llegó tarde. Recién vino como a la una de la tarde". En esa escuela media de la periferia comen a diario 36 chicos, para lo cual la comida está llegando a las 11.10, cuando no hay inconvenientes.
Ayer la ración incluía dos pequeñas y muy delgadas hamburguesas de pollo, una porción de ensalada rusa y una fruta.
"Me gustaría saber si la gente del Gobierno le haría comer esto a sus hijos"
Molesto con la calidad del alimento, el director de la escuela Mariano Moreno, del barrio Alberdi, Víctor Latorre (52), salió a la vereda del establecimiento escolar para mostrarles a los padres lo que sus hijos habían recibido como almuerzo.
"Esto es lo que le dan a los chicos", dijo el hombre mientras hacía degustar una porción de hamburguesa a esta cronista, que por apego a la verdad debe decir que sólo tenía gusto a pan con huevo y condimentos.
Latorre (52) sostuvo: "Esto sale casi tres veces más de lo que costaba antes hacer la comida acá y no hay ni punto de comparación con lo que se preparaba en el colegio con esto que trae esta empresa. Esto es lo que ahora nos hacen servir a nuestros alumnos, me gustaría saber si la gente del Gobierno le haría comer esto a sus hijos".
"Ayer -por el jueves- nos trajeron albondiguitas con puré. Y antes nos trajeron unos fideos blancos con queso, todos pegados, que hubo que tirarlos, porque los chicos no los comieron. Otro día nos trajeron una milanesas, con puré", dijo una de las empleadas del Paicor, mientras mostraba los restos de ensalada rusa que los comensales dejaron en las bandejas, porque dijeron que nos les gustaba.
La mujer, junto con una compañera suya, aseguró: "Era mucho mejor antes. Pregúntele a los chicos y a los papás cómo cocinábamos nosotras".
Por otro lado, se mostró preocupada por la reducción de tareas que les implicó el cambio decidido por el Gobierno. "Ahora sólo estamos para servir la leche, limpiamos la cocina y les servimos las viandas. Antes trabajábamos más, pero era mejor. Me gustaría que el Paicor volviera a ser como antes. Hoy -por ayer- los chicos no se llenaron con las hamburguesas, porque eran muy chiquitas, por eso nosotras les dejamos hacer sandwiches, ellos nos pedían más pan, porque se habían quedado con hambre", agregó.
Víctor Latorre, director de la escuela Mariano Moreno, indicó: "Con el sistema anterior, acá siempre había mercadería y le dábamos de comer a los chiquitos que no están anotados, pero llegaban a la escuela muertos de frío y con hambre".
"Antes era el Estado y ahora una empresa privada, no se explica por qué este cambio a un sistema que es más caro y peor. Es un negocio el que se ha montado. En los cinco años que llevo como director este es el peor momento del Paicor, más allá de los problemas que se tenían antes. En cantidad y en calidad, se ha perdido muy mucho. El servicio fue bueno hasta fines del año pasado. Esto es plata tirada. Antes acá se le daba de comer a 210 niños con 16 mil pesos por mes", dijo el directivo, en cuya institución el 73 por ciento de los alumnos comen en el colegio. Y agregó: "Antes teníamos cuatro empleadas, ahora sólo tres, que dejaron de depender del Estado y pasaron a la empresa. Y les han desparramado el horario, las hacen venir una hora a la mañana, dos horas al medio día y una hora a la tarde, o sea que están afectadas desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde".
Latorre también se quejó porque los chicos deben comer en el salón de actos, que por sus dimensiones resulta muy frío en invierno. Y mostró el comedor que ahora están construyendo con dinero de la cooperadora, que está a medio terminar.
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