En ese caso, el asaltante le apuntó con un arma de fuego y se llevó $3.000.
El Esquiú.com dialogó con el propietario de la carnicería que el sábado pasado debió padecer de esta modalidad delictiva en su propio local.
Jorge Ferreyra relató que se encontraba normalmente atendiendo a sus clientes en su carnicería, denominada “Don Mildonio”, ubicada en el barrio Los Ceibos, en la calle Los Álamos.
El joven explicó que un cliente se había quedado a charlar unos momentos luego de efectuar su compra cerca de las 20,30, cuando un desconocido vestido de campera azul y con “una bufanda que le tapaba casi toda la cara, entró y le apuntó con el arma en la cabeza al cliente, que estaba sentado en una silla cerca de la puerta”.
“Me quedé helado”, expresó Ferreyra, pero el asaltante lo obligó a sacar la caja de su lugar y entregarle todo lo que contenía.
Lo mismo hizo con el dinero que tenía en los bolsillos de su pantalón, que el ladrón le obligó que saque hacia afuera para cerciorarse de que no quedara nada adentro.
“El tipo estaba tranquilo, muy tranquilo”, contó el comerciante, asegurando que eso es lo que más temor le provocaba de la situación. El ladrón no se limitó a adueñarse de su dinero, sino que obligó al cliente a hacerle entrega de todo lo que tenía consigo, por lo que éste se vio obligado a extraer de su pantalón su billetera y darle al caco el dinero que llevaba.
Asimismo, según contó el comerciante, el asaltante notó que tenía un estéreo y también se apoderó del aparato. Además, intentó que el cliente de la carnicería le entregara las llaves de la moto en la que se trasladaba, a lo que éste se negó de manera rotunda.
“En total se llevó unos $3.000”, explicó el comerciante, indicando que es extraño que tenga tanto dinero en su poder, pero que ese día uno de los proveedores le había devuelto un saldo y ése era el dinero que tenía en los bolsillos de su pantalón.
El asaltante, que dentro del local actuó solo, podría haber tenido algún vehículo de apoyo, pero Ferreyra desconoce esto, ya que a la hora de los hechos una fiesta en donde había música a alto volumen se desarrollaba al lado del negocio, por lo que fue incapaz de escuchar el ruido de algún motor luego de que el asaltante se retirara, no sin antes amenazar a ambos, diciéndoles que si lo seguían, les pegaba un tiro a cada uno.
Comentá la nota