La estimación prácticamente real al día de ayer hablaba de unos 76 mil vehículos, de los cuáles unas 40 mil serían motos, ciclomotores y scooters; y otros 36 mil serían autos, utilitarios, camionetas y camiones.
La cifra de 76 mil vehículos de hoy, sólo basta compararla con la cantidad de hace seis años atrás para quedarse helado: en julio de 2007 había en Rafaela poco más de 56 mil (56.279) vehículos según el archivo de LA OPINION. De 2007 a 2013 el parque automotor en la ciudad creció en 20 mil vehículos, casi un 26%.
Según el último relevamiento socieconómico de Rafaela de 2012, el 56,8 % de los hogares tiene al menos un automóvil, en tanto que hay motos o ciclomotores en el 48,2 %. Sin dudas, un desborde de vehículos muy difícil de canalizar y contener sin la infraestructura de las grandes ciudades.
OBRAS
Sin dudas que en los últimos años, el Municipio ha hecho obras, -y muchas- para tratar de ordenar el tránsito, desde distintas áreas como la División de Ingeniería de Tránsito, desde la Secretaría de Gobierno y también desde la Secretaría de Desarrollo Urbano, Suelo y Vivienda. Pero todavía falta.
Aunque se hayan colocado decenas de semáforos en la ciudad en los últimos años -basta citar en bulevar Lehmann, en Av. E. Salva, en Av. Mitre, en Av. Aristóbulo del Valle, el aún no inaugurado de Bv. Roca y 3 de Febrero-, la solución ha sido resuelta a medias, porque al haber autos estacionados de ambas manos en muchos de esos semáforos, en las horas pico -sobre todo- se producen largas filas de más de una cuadra y embotellamientos que antes no ocurrían. Hay 20 mil vehículos más en Rafaela desde 2007 hasta ahora, pero el ancho de las calles sigue siendo el mismo. Quizás una buena solución sería prohibir el estacionamiento de ambas manos en lugares complicados como en el semáforo de calle Maipú antes de llegar a Bv. Lehmann.
Dada la cantidad de vehículos circulantes, se observa también -sobre todo en horas pico- que problemas que parecían estar remitidos sólo al microcentro, van extendiéndose cada vez más por calles y avenidas hacia la zona periférica.
PROBLEMAS
Intentando bosquejar una agenda de los problemas principales que afronta el tránsito de la ciudad, sin los tecnicismos que supone la Ingeniería, pero basándonos en la simple observación -y algunas quejas que se escuchan en el Diario, de vecinos- se avizoran los siguientes:
* Embotellamientos en semáforos: en horas pico, a la salida de los horarios comerciales y laborales, se forman colas de más de una cuadra (Ej. Maipú y Lehmann). Quienes vienen por las calles transversales tampoco respetan la luz amarilla, se largan a cruzar y taponan las encrucijadas. Una solución sería prohibir el estacionamiento en las cuadras donde hay semáforos. También hay embotellamientos en las rotondas que rodean la Plaza 25 de Mayo.
* Lugares para estacionar: con el estacionamiento también hay graves problemas en el Centro. Para poder hacerlo a veces hay que ir a cuatro o cinco cuadras del lugar de destino en el Microcentro. Se ha escuchado a concejales admitir que la ZEC (Zona de Estacionamiento Controlada, donde se paga la hora) fue un fracaso ya que no funciona como debería, y que hay que buscar otras alternativas.
Una de esas alternativas sería fomentar en privados, la creación de playas de estacionamiento, aunque sean pagas. O bien que el Estado municipal proponga playones de estacionamiento cerca del centro. Para considerar a futuro, es la solución que hallaron las grandes ciudades argentinas: las playas subterráneas de estacionamiento, o de dos o tres pisos.
* Peatones: educar para el cruce de calles sólo en los pasos de cebra peatonales en las esquinas. En Rafaela ya es inoportuno y hasta peligroso cruzar a mitad de cuadra en las zonas céntricas. Los pasos de cebra deberían “florecer” en todas partes, sobre todo en los contornos de la Plaza principal.
* Nomencladores: muchos son los vecinos que reclaman nomencladores de orientación en muchas esquinas de la ciudad y en barrios. Además de flechas, también los nombres de las calles. Esto evitaría muchos accidentes en el tránsito de Rafaela, y requieren de una inversión mínima.
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