Crece el número de inmuebles usurpados en todo el país

Crece el número de inmuebles usurpados en todo el país
En su auge este delito se ha extendido por toda la geografía nacional llegando a la costa (Pinamar, Villa Gesell y Mar del Plata), donde se usurpan casas que luego se alquilan durante la temporada de verano.

Aseguran que la toma de inmuebles es un delito en auge, extendido por todo el país y operado por fuertes mafias que han desarrollado nuevas modalidades, como la usurpación VIP o la intrusión de terrenos rurales.

Ya no sólo las viejas casas tipo conventillo de los barrios humildes de la Ciudad, sino también los inmuebles de alto valor comercial y hasta campos en la provincia son objeto de este altamente redituable delito.

Las estadísticas oficiales informan que en la Ciudad de Buenos Aires se producen veinte denuncias de usurpación por semana, pero especialistas aseguran que esa es sólo la "cifra blanca" del ilícito ya que mucha gente no hace la denuncia.

Según datos proporcionados por el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, que desde 2008 tiene a su cargo el delito de usurpación, el año pasado se recibieron 969 denuncias, contra 928 de 2011 y 961 de 2010. "Veinte denuncias por semana es poco. Nosotros recibimos cinco por día, lo que hace un promedio de 35 casos semanales", dijo a este diario el titular de Defendamos Buenos Aires, Javier Miglino, quien indicó que los barrios más afectados son Belgrano, Núñez y Palermo, Almagro, Pompeya, Liniers y Flores.

Para Miglino, "el hecho de que en una ong como la nuestra reciba más denuncias que un organismo oficial revela que el número real es forzosamente mayor que el que expresan las estadísticas".

Según el abogado, lo que resulta llamativo es que estas mafias operan cada vez con mayor precisión. "Creemos que tienen acceso privilegiado a datos sobre la situación de los inmuebles, que sólo en ciertas reparticiones oficiales se pueden obtener", afirmó.

¿Cómo operan estas mafias? Luego de marcar una casa irrumpen en el lugar con colectivos cargados de gente, rompen la cerradura y se instalan.

"Al día siguiente ya tienen listos los boletos de compra-venta o contratos de alquiler para darle viso de legalidad a la ocupación", explicó el abogado.

"Esos papeles son truchos y los incautos que los firman terminan sufriendo el juicio de desalojo y el proceso penal por usurpación", señaló el abogado que aseguró que los únicos beneficios se los llevan las mafias.

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