Tal como adelantó 0223.com.ar, vecinos de los barrios Chauvín y Divino Rostro están “indignados” por la “ola” de demoliciones de casas y construcción de edificios “que azota la zona al amparo de las recientes reformas en las reglamentaciones”. Denuncian que la actividad se lleva adelante con la “complicidad de funcionarios municipales”.
Además, reclamaron “la revisión de los indicadores urbanos así como zonificación de las manzanas en el área ya mencionada a los fines de preservar el perfil del barrio, hoy severamente comprometido. La suspensión de ulteriores renovaciones de la Ordenanza Municipal nº 19.605, ya vencida el 31 de enero de 2011, que concede el beneficio del 30 % de potencial edificable en todos los distritos del Codito de Ordenamiento Territorial (COT). Asimismo quede sin efecto la aplicación de la Ordenanza 19.281 y sus modificaciones, por las cuales se autoriza superar el Plano Limite (Altura máxima permitida para una edificación) que tenía el sector (de acuerdo al COT). Paralelamente no se avance en el tratamiento del proyecto que permite la construcción de espacios de esparcimiento común (amenities) que importaría la elevación de uno y hasta dos pisos, en los edificios horizontales”.
Los vecinos fundamentaron su pedido por “la necesidad de conservar los rasgos identitarios que han dado una impronta edilicia a este sector de la ciudad, como la impostergable necesidad de adoptar políticas que impidan el impacto negativo que indefectiblemente acarrearán a los firmantes las nuevas construcciones, respecto del abastecimiento de los servicios básicos de agua corriente domiciliaria, efluentes cloacales, desagües pluviales y provisión de gas natural y energía eléctrica. En la provisión de tales servicios, la infraestructura zonal actual no es apta para tamaños megaempeños edilicios”.
A su vez, remarcaron que “la zona en la que vivimos se caracterizó hasta hace meses por la presencia de sus casas bajas, afectadas a viviendas unifamiliares con jardín, sin edificios en altura, adecuadamente soleadas. Si bien se encontraban emplazados algunos negocios estos no comprometían la identidad característica de la zona, de ahí que la densidad poblacional existente haya sido muy baja”.
“Hoy la zona se ve seria e irreversiblemente afectada en caso de continuar con esta irresponsable e irracional política de demolición de casas, para levantar edificios, innecesarios por lo demás en este sector de la ciudad. Desde el punto de vista ecológico y ambiental, una característica diferenciadora de esta zona estaba dada por el bajo o inexistente nivel de polución (en cuanto a ruidos y olores). El acelerado proceso de demolición de chalets para construir en esos terrenos, obras con mayor altura está ocasionando graves perjuicios, algunos de carácter transitorio y otros permanentes e irreversibles”, añadieron.
En ese sentido, afirmaron que “los daños ‘transitorios’ que trae aparejada la demolición y construcción ulterior de edificios (período nunca inferior a un año), se traduce en múltiples inconvenientes tales como la aparición y permanencia de ruidos molestos, dificultades en el estacionamiento, obstaculización de la vía pública, suciedad en las viviendas vecinas, destrucción de medianeras, cañerías. Estos daños en la mayoría de los casos no han sido reconocidos por las empresas involucradas, lo que ha obligado a los particulares a tener que promover acciones legales, por ante la Justicia de Faltas local y por ante los Tribunales Departamentales, debiendo exponerse el perjudicado a la estresante situación de litigio. Toda esta red de problemas es fuente generatriz de daños y perjuicios que, huelga decir, se tornan más graves cuando en una misma manzana se realizan varias obras a la vez”.
“Los perjuicios permanentes e irreversibles quedan configurados –entre otros- por la tala de árboles añosos, el aumento de la polución ambiental, el aumento de la densidad sonora, hasta provocar contaminación auditiva, la presencia irreversible de conos de sombra sobre las viviendas existentes, el aumento de la densidad vehicular con los consecuentes problemas en el estacionamiento y tránsito, la pérdida de la intimidad de aquellos que tienen viviendas bajas aledañas (sean o no colindantes) y la brusca alteración de las relaciones vecinales. Es decir, el desmesurado aumento de la densidad poblacional está provocando un serio impacto ambiental”, recalcaron.
Y subrayaron: “No es una zona preparada para asimilar tamaña mutación edilicia, máxime cuando hacia el norte, hacia el Sur y hacia el Oeste la ciudad permite su expansión para los emprendimientos inmobiliarios de altura, los que como una pesadilla han irrumpido inexplicablemente en este sector”.
“Ha sido presentado ante esTe Municipio, hace varios meses atrás, un petitorio con la denuncia de los mismos problemas, acompañado por la firma de propietarios y ocupantes de viviendas. El mismo hasta el día de la fecha no ha tenido respuesta. Por todo lo expuesto, hacemos reserva de accionar judicialmente para el supuesto de que no haya pronunciamiento del Concejo Deliberante, en un plazo que no podrá exceder de 15 días hábiles corridos, sin perjuicio de mantenernos en estado de movilización permanente. El desmadre edilicio que innecesaria e irresponsablemente se viene consumando en la zona en la que vivimos, impone un urgente pronunciamiento de los concejales”, finaliza el texto.
Comentá la nota