Por la asamblea de cuatro horas realizada ayer a la mañana, sólo funcionó uno de los cuatro quirófanos y el servicio de kinesiología no trabajó. Además, se afectó el turnero y también los consultorios externos
Sin disimularlo, el director del nosocomio, Miguel Minardi, destacó que ayer por la mañana, mientras se realizaba una nueva asamblea de cuatro horas, de los cuatro quirófanos que tiene el Hospital sólo funcionaba uno. Pero además, el servicio de Kinesiología no trabajó, los turneros atendieron parcialmente y luego fueron bloqueados por los dirigentes sindicales, y en los consultorios la situación también fue dispar.
Las complicaciones que mostró la atención se reflejó en cada uno de los pacientes que fueron ingresando en las primeras horas de la mañana y se encontraron con la asamblea en el hall de entrada o con los referentes gremiales al frente del turnero, informando que no se atendía al público hasta después de las 11. Muchos llegaban desde lejos con su turno sacado en las semanas previas, pero no tenían suerte. Primero se encontraban con dificultades para confirmar su lugar y después había profesionales adheridos a la medida que tenían el consultorio cerrado.
Las cirugías programadas tuvieron un panorama similar. Incluso, según advirtió Minardi, "muchas que están programadas no se pueden postergar, por eso pedimos sentido común a los profesionales", remarcaba por los medios el director. Sin embargo, como no lograba revertir el cuadro, optó por tomar el teléfono y comunicarse con los jefes de los distintos servicios para que garanticen la máxima atención posible. No siempre encontró eco del otro lado de la línea.
Ya la semana anterior había cargado contra los dirigentes al acusarlos de organizar paros encubiertos. "Una asamblea de cuatro horas es un paro encubierto porque terminan afectando casi toda la mañana, cuando mayor actividad hay en el Hospital", había señalado Minardi.
Lo cierto es que junto con la mayor tensión entre la Dirección del Hospital y los gremios, la medida de fuerza por reclamos salariales se fue profundizando y aunque se concrete en casi todas las dependencias de la administración provincial, el foco esta vez está centrado en los hospitales.
La protesta está encabezada por el Sindicato de Empleados Públicos (SEP), la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA) y también la Asociación de Profesionales del Nuevo Hospital. El reclamo, aunque incluye un extenso petitorio, se centra casi exclusivamente en lo salarial.
La Provincia hasta aquí hizo una sola oferta, pero no de incremento en los haberes sino del pago por única vez de $300 para todos los trabajadores. Esto fue rechazado por el SEP, que decidió intensificar las protestas. Ahora, la nueva oferta incluiría además el compromiso de discutir ya a comienzos de 2010 los nuevos haberes para el año próximo.
El nudo del conflicto
Lo cierto es que hasta aquí la administración de Juan Schiaretti reitera hasta el cansancio que no tiene fondos suficientes para otorgar lo que quieren los empleados.
Los trabajadores comparan incrementos que tuvieron otros sectores gremiales, que rondaron el 20%, y presionan para que el 11% firmado en marzo se estire lo más posible hasta llegar a aquella cifra. Y le recuerdan al gobierno los privilegios impositivos otorgados al campo. Una conciliación y su prórroga no pudieron limar esa diferencia.
Ahora, los hospitales son el centro del conflicto. Los pacientes comienzan a pagar diariamente la falta de atención y las largas colas en vano. Los trabajadores dicen que es la única forma de que el gobierno los escuche. La conducción del hospital pide "sentido común", pero las protestas hoy siguen con más asambleas y mañana con otro paro. El conflicto parece en un callejón sin salida.
Los pacientes pierden turnos y deben seguir esperando por la atención
Nélida Farfán y Pascuala Checa son apenas dos casos testigo de lo que ocurre a diario en el Nuevo Hospital San Antonio de Padua. Ayer, a las 8 de la mañana estuvieron puntuales para que sus bebés fueran atendidos por un cirujano. Habían ido desde la zona de Las Quintas, donde viven, el lunes pasado a sacar el turno que tuvieron para una semana después.
Volvieron a ir juntas. Llegaron hasta el turnero para confirmar sus lugares y allí empezaron a padecer los efectos de la medida de fuerza. "Nos dijeron que teníamos que volver después de las 11 porque estaban de protesta. Pero nosotros teníamos turnos temprano, a las 8, pero el médico no está", remarcó Farfán, mientras sostenía su bebé en brazos en uno de los pasillos del Hospital.
Juntas se retiraron del sector donde estaban los dirigentes gremiales, en la planta baja del sector que daba a calle Guardias Nacionales.
"Nos dijeron que después de las 11 vayamos de nuevo al turnero para sacar otro turno para la semana próxima. Esperemos que ahí sí nos puedan atender", dijo Farfán con una cuota de resignación. Detrás de ella, otros corrieron la misma suerte. Sacaron el turno, esperaron, y se volvieron sin ser atendidos.
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