Crece el ausentismo laboral por enfermedades psiquiátricas

Si bien el ritmo de vida influye para que haya más casos, especialistas admiten que es el ardid más usado para gozar de licencias de mediano y largo plazo. Existen métodos para detectar su veracidad.

Por distintos factores asociados a los modos de vida actuales se registra un aumento de enfermedades de tipo psiquiátrico o psicológico. Muchas veces, estas afecciones se manifiestan a través de distintos síntomas, que de alguna manera repercuten en el trabajo de las personas.

En este sentido, la médica psiquiatra Mariela González Garmendia señaló a UNO que “entre las enfermedades que se presentan con mayor frecuencia son los trastornos de ansiedad generalizada y las depresiones, que muchas veces no son desencadenadas necesariamente por estrés laboral, pero terminan afectando el desempeño en el empleo. En ocasiones, este tipo de afecciones resulta discapacitante para quien las padece”.

Asimismo, indicó: “Hay enfermedades físicas que se desencadenan por estrés, como hipertensión arterial o diabetes; además hay más posibilidades de sufrir accidentes, laborales o de tránsito, ya que la persona no está en su total plenitud intelectual. En caso de ansiedad también se da un incremento en el consumo de sustancias, como alcohol o cigarrillos”.

Si bien muchos pacientes efectivamente sufren este tipo de afecciones, los especialistas reconocen que se trata de enfermedades cuya existencia no es fácil de comprobar. “Muchas veces la propia familia o los empleadores creen que la persona está simulando los síntomas,”, confió la médica. Sin embargo, advirtió que “probablemente se puede fingir un tiempo una patología, pero es muy difícil sostener una cuestión ficticia durante un tiempo prolongado. Además, para llegar a un diagnóstico, hay que llevar adelante una serie de estudios y mantener por lo menos un par de entrevistas con el paciente para conocer lo que le está pasando”.

“Hay casos en que el entorno familiar nos puede dar una pauta acerca de si es real o no lo que le ocurre al paciente”, sostuvo.

Por su parte, el médico laboralista Juan José Agüera, afirmó que “existe toda una industria del Derecho en torno a los resarcimientos por daños, y esto pueden explicar que las enfermedades del orden psicológico o psiquiátricos estén en boga, ya que no son fáciles de demostrar”.

Tanto Agüera como González Garmendia admitieron que muchos pacientes llegan al consultorio simulando enfermedades.

“Hay formas de detectar que el paciente está mintiendo. Al hablar con el paciente y escuchar su relato, como el médico conoce toda la sintomatología, lo induce a que diga cosas que no se dan en esa enfermedad. En su afán de mentir y exagerar el cuadro para demostrar que está enfermo, se termina delatando solo”, aseveró Agüera.

“Otros, directamente sin ningún tipo de vergüenza reconocen que no tienen nada y que quieren una licencia de 15 o 30 días porque le llegan parientes de Buenos Aires o porque tienen que ir a un casamiento”, señaló el profesional. En su edición de ayer, UNO dio a conocer una denuncia acerca de la presencia de un grupo de profesionales de la Salud que prescriben licencias médicas por enfermedades inexistentes y que, incluso, cobrarían un dinero extra por esto.

El hecho se repite tanto en Paraná como en Concordia.

Proliferan a nivel mundial

En el informe “Costos para las Empresas de las Enfermedades Mentales”, elaborado por el médico psiquiatra Germán Berardo, se da cuenta de que, “según análisis recientes llevados a cabo por la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de 450 millones de personas a nivel mundial padecen enfermedades psiquiátricas que consisten en trastornos depresivos, esquizofrenia, epilepsia, trastornos de ansiedad, trastornos por consumo de alcohol y sustancias psicoactivas”.

Las consultas a los profesionales médicos aumentaron considerablemente: “En una de cada cuatro familias, al menos uno de sus miembros puede sufrir un trastorno mental”, asegura el autor.

También hay un incremento de consultas por ataques de pánico

Algunos trastornos mentales como la ansiedad generalizada, la depresión y el consumo de sustancias hicieron que se incremente en los últimos años el número de consultas a los profesionales de la salud mental, tanto en el ámbito público como privado.

Sin embargo, el tema de los ataques de pánico cobró mayor relevancia tras conocerse la noticia de que la conductora televisiva Ernestina Pais no retornará a su trabajo por padecer este tipo de afección.

“Hay situaciones que generan reestructuraciones, tanto en el ámbito laboral como familiar, que producen una mayor incertidumbre. Hay gente que para conservar el empleo trabaja muchas más horas por día y comienza a sentir síntomas por el estrés que provoca esta situación. Hay distintos casos”, dijo a UNO la psiquiatra Mariela González Garmendia. Los síntomas más comunes indicados por los profesionales médicos son palpitaciones, sensación de ahogo, cefaleas, sensación de muerte inminente. “Son síntomas muy marcados que se dan en el cuerpo. La persona siente que está teniendo un infarto, cosa que no es real pero se siente de ese modo justamente por el nivel de ansiedad que se padece”, añadió. A su vez, aseguró que “es incapacitante, ya que quien lo sufre no quiere salir a la calle porque tiene miedo de sentir en la vía pública este tipo de manifestaciones”. Frente a un cuadro confuso, se recurre primero a un médico clínico o a un cardiólogo, que al descartar mediante análisis y estudios que haya un infarto u otra enfermedad, hace la derivación a un psiquiatra.

“Probablemente llega a la consulta tomando una medicación que no es la específica y por eso sigue teniendo la sintomatología”, dijo González Garmendia. Por su parte, la licenciada en Psicología Emilia Aquino añadió que “también se percibe un sentimiento de pérdida de control. Hay sudoración, taquicardia y palpitaciones”.“Muchas veces no saben lo que les está pasando y esto genera una mayor angustia. Les parece que ese momento dura una eternidad”, afirmó.

Vulnerabilidad

* Las síntomas de ataques de pánico son tan desagradables que muchas personas que sufren un ataque por primera vez están convencidos de que están sufriendo un ataque de corazón y se van a morir. El miedo a otro ataque incrementa su ansiedad y le hace más vulnerable.

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