Crece el alerta por los efectos negativos de las fumigaciones con agroquímicos en la región

Las consecuencias del uso de agroquímicos peligrosos para la salud de personas y animales se están intensificando en Mar del Plata. En poco más de un año, se han multiplicado los casos de problemas agudos en la población de distintas zonas, coincidentes con momentos de fumigación de cultivos extensivos, tanto con aviones como con los denominados "mosquitos" -equipos terrestres- y, en menor grado con las "mochilas".
Asimismo, los vecinos de emprendimientos productivos se quejan por las consecuencias del uso de agroquímicos en cultivos intensivos, sean a cielo abierto o bajo invernáculos, según consigna La Capital.

El caso más reciente es el de un grupo de vecinos del barrio San Jorge que comenzó a movilizarse y terminó haciendo una denuncia en Fiscalía General, en la que expusieron su alerta porque comenzaron a morirse perros y gran cantidad de vecinos está manifestando problemas de salud -dermatitis, sequedad y molestia en los ojos, problemas respiratorios, diarreas- desde que observaron fumigación con mosquitos en un campo que se encuentra frente al barrio -Colón y 252, a metros del cruce del Hipódromo-.

Ese campo, por primera vez a fines de 2009 fue sembrado con soja y los vecinos temen que los productores estén aplicando glifosato o endosulfan -para evitar las plagas que afectan al cultivo-. Lo grave es que sobre el límite de ese campo hay paradas de colectivo y, cruzando la avenida, a menos de 20 metros, se alza el límite del populoso barrio.

Pero el alerta comenzó en Mar del Plata a fines de 2008, cuando un 21 de noviembre un avión fumigador pasó y hubo personas descompuestas, con dolor en la vista, tres alumnos afectados con dermatitis y una de ellas -que era alérgica- debió ser internada y tuvo implicaciones neurológicas, por lo que tuvo que realizar varios tratamientos. Por este caso también hay una causa judicial en trámite.

Cerca, en Santa Isabel, el ingeniero agrónomo Marcos Yedaide vio morir a su perro y con su familia sufre los efectos agudos de la fumigación. "Llego a mi casa y si están fumigando y me tengo que ir porque no se puede respirar, sentimos la violencia de algo que está atentando contra el estilo de vida que buscamos" comentó.

En el caso de Marcela Lupini y Jorge Picorelli, de La Peregrina, están muy cerca de invernáculos, cultivos de frutillas en una época y ahora soja. En todos los casos son afectados por la permanente aplicación de agrotóxicos.

"Nosotros tenemos una huerta orgánica medicinal y cuando estaba el frutillar nos la inundó el agua de riego, que viene con bromuro de metilo, considerado a nivel internacional uno de los 12 agroquímicos más peligrosos del mundo, prohibido en varios países".

Luego, ya con la soja, sufren, como los vecinos de San Jorge, las consecuencias de las fumigaciones con mosquitos. "El 10 y el 17 de febrero fumigaron, es impresionante, automáticamente viene un olor que no se puede respirar, da sequedad de garganta, dolor en la vista", señaló la mujer.

Alertados por las implicancias, no sólo de la salud, sino también para el medio ambiente de estos agroquímicos, Yedaide -quien estaba dando clases en la Escuela Agropecuaria aquel 21 de noviembre de 2008 y fue uno de los que impulsó la causa judicial-, Lupini, Picorelli, Ricardo Trovato y otros marplatenses preocupados formaron la asamblea "Paren de fumigarnos", a través de la que comenzaron a trabajar, primero, en conocer más en profundidad la problemática y luego en difundirla y promover mecanismos de control para evitar que se siga extendiendo.

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