PorRicardo KirschbaumAlejo Carpentier, el gran escritor cubano, reclamaba una novelística que sea un modo de indagación de “hombres y cosas” .
“¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real maravilloso ?”, se preguntaba Carpentier, en la que la maravilla de la realidad superaba a la ficción más enfebrecida.
Los ejemplos en la Argentina abundan y las propias crónicas periodísticas son, muchas veces, una fuente inagotable de hechos y personajes , que luego el escritor recrea para dar a luz una historia.
Al estímulo a esa creación, muchas veces compulsiva, contribuye el Premio Clarín de Novela , cuya 14° edición terminó el lunes con la entrega del galardón a Luis Lozano , escritor bonaerense. La apuesta ha sido -y lo es- tentar a la imaginación, al oficio, al talento, para que se plasme en una obra y concurse en esta cita anual de cada vez mayor repercusión en el mundo de habla hispana .
Desde 1998, cuando se otorgó por primera vez este premio, sus jurados han sido la expresión de la excelencia : Adolfo Bioy Casares, Augusto Roa Bastos, Guillermo Cabrera Infante, José Saramago, Andrés Rivera, Antonio Skármeta, Angeles Mastretta, Rosa Montero, Edgardo Cozarinsky, Juan Cruz, Eduardo Belgrano Rawson, Vladys Kociancich, Pablo De Santis, Alberto Manguel, Luis Gusmán, Noé Jitrik y Héctor Tizón.
Este premio - como el de historieta , cuya primera convocatoria cierra este mes- se otorga exclusivamente por sus valores literarios y forma parte de un compromiso que se renueva todos los días con la cultura argentina y regional.
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