Con 60 mil hinchas y en un marco espectacular en el Kempes, Talleres vivió una fiesta completa que se coronó con el ascenso por el gol de Velasco.
En el palco del Kempes se lo ve también al entrañable “Paco” Cabasés, qué le van a hablar a ese viejo de sentimiento, de amor por un club, por una camiseta, si las vio a todas: desde la época dorada hasta éste, el peor estigma de la historia “albiazul”. Un poco más allá está “el Colorado” Batán ése que no faltó a ningún partido en los últimos 30 años, otro que las vio a todas, desde la Conmebol, la vuelta en la cara a los innombrables o la Libertadores. También está Maribel Oviedo que mira al cielo como sabiendo que desde arriba su hermana Marisol también disfruta de esta vuelta, de este “volver a ser”. ¿Quién dice que no están juntas en esto? Si la pasión por la “T” las va a mantener unidas siempre, hasta la eternidad.
En medio de la enorme emoción con mezcla de euforia que se vive en el mundialista, también se puede ver a Gonzalo Klusener, esa reencarnación de los goles que gritaron en su momento “la Wanora” Romero, “el Tigre” Bravo o “el Cachi” Zelaya, esta vez le tocó verlo de afuera pero no importa, el hecho que no salga en el póster del partido clave no cambia nada. Si el tipo metió goles a montones y fue vital para que la “T” hoy esté así.
Bien cerca de la Willington, ese reducto tan propio -con o sin Autotrol-, hay un nene con el padre y el abuelo, una generación plena con ídolos propios en cada una. Confirmando que ésa es la mejor herencia, la de llegar hasta la cancha envueltos en una bandera azul y blanca.
Minutos atrás, muchos recuerdan que en Tandil, Santamarina estaba cumpliendo al ganarle desde los primeros minutos a Maipú. Pero todos rogaban que la “T” hiciera lo suyo. Encima, con el duro pasado de anticipar la fiesta, algunos hablaban de amistosos internacionales, de un globo aerostático que amagaba con subir y que se quedó esperando una autorización que la Policía finalmente denegó. Igual, todo eso ya está, desde los cuatro costados baja un himno: “Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, porque somos mayoría en el fútbol cordobés”. Todo es fiesta, el fútbol del interior recupera a un grande, un poderoso que no estaba muerto, sólo bajó para tomar envión.
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