Cotillo y Romanín trabajarán para procurar la paz social en la ciudad

En un encuentro mantenido en Caleta Olivia, el intendente y el obispo plantean una suerte de pacto social que garantice paz y tranquilidad a los vecinos de la ciudad. Buscan crear vínculos que permitan alejar el fantasma de la violencia.
El intendente se reunió la semana pasada con el obispo Juan Carlos Romanín, con quien habló de llevar adelante un pacto social que garantice paz y tranquilidad a los habitantes de la ciudad. Ambos coincidieron en que es preciso crear vínculos que permitan alejar la violencia.

El jefe comunal Fernando Cotillo recibió el jueves pasado en su despacho al obispo de la Diócesis de Río Gallegos y Tierra del Fuego, Juan Carlos Romanín, quien fue acompañado por el cura párroco de la ciudad, Enrique Romani. El diálogo se extendió por espacio aproximado de una hora y fue previo al retorno del titular de la iglesia a esta ciudad. Los temas abordados en el encuentro marcan el inicio de una tarea conjunta en materia social y de pacificación. Dada la intención de ir en busca de un pacto social, el intendente manifestó: Para canalizar la crispación de que ha sido presa la ciudad en los últimos meses, necesariamente debe tener el apoyo de la iglesia. Comenzaremos a trabajar codo a codo, no obstante, la convocatoria será mucho más amplia, y pediremos el compromiso de todos los sectores”.

El obispo coincidió con Cotillo, y consideró que es preciso “crear de forma urgente nuevos vínculos sociales, donde las relaciones interpersonales y aún las institucionales carezcan de toda violencia”. El prelado llamó a la pacificación y señaló que, con la anuencia del intendente, solicitará una audiencia al gobernador, para “solicitar su participación en esta tarea que nos hemos propuesto”. Por su parte, Cotillo trajo a colación que “la concordia, el respeto mutuo, la confianza en las instituciones y la voluntad aplicada a resolver necesidades sociales”, son condiciones básicas de una vida “comunitaria, democrática y solidaria”.

Durante la reunión, ambos manifestaron su preocupación por el incremento de las actitudes violentas, principalmente entre los más jóvenes y se hizo hincapié en la necesidad de trabajar fuertemente para devolver la confianza a las instituciones representativas. “Esto se hace apostando a llenarlas de contenido genuino y solidario, respetuoso de la Ley y de los derechos propios y ajenos”, consideró Cotillo.

Surgió también el tema de las manifestaciones que se sirven de actitudes coercitivas. “Respetamos el derecho a plantear situaciones angustiosas que preocupan a sectores específicos de la comunidad. Es un derecho y no puede ser cuestionado, pero eso no debe ser excusa para vulnerar los derechos de los demás vecinos, por ejemplo, el de transitar libremente. Por eso queremos unir voluntades con las instituciones y organizaciones de la sociedad, para exhortar a quienes hacen del piquete una metodología cotidiana a reflexionar y cambiar sus métodos de protesta”, enfatizó el jefe comunal.

Asimismo, Cotillo expresó que las demandas sectoriales deben y pueden ser atendidas por las vías democráticas. “El desafío en la ciudad es profundizar la democracia en el sentido de atender a un funcionamiento armonioso de la vida, y para ello hemos solicitado la ayuda de la iglesia”, dijo. En tanto, el obispo dijo confiar en que la tarea de generar nuevos vínculos sociales, siempre y cuando el compromiso sea atendido por todos los sectores representativos, posibilitará la vuelta a la calma en la comunidad.

Comentá la nota