Ya es una costumbre Central

En tiempo adicional, Central Norte dió la puntada final que le permitió quedarse con un intenso clásico frente a Juventud Antoniana, cuando parecía que el empate estaba cantado.
Fue “clásico” con todas las letras, de principio a fin. Así lo entendió Juventud, con una actitud irreprochable durante los 90 minutos, y así lo entendió Central, con esa claridad avasalladora que le permitió poner el vilo al local en varias oportunidades.

Campos probó primero de cabeza tras un centro de Matías Manzano, pero un atento Ángel Pedroso mandó la pelota al corner. Luego Diego Magno, con un remate que rozó el vértice superior derecho de la valla antoniana. Central se animaba, pero no conseguía resolver las situaciones. Como cuando Fabio Giménez demoró en definir estando sólo frente al arco y con Pedroso ya vencido.

Juventud tuvo la última clara del primer tiempo, después de recuperar efectivamente un balón en mitad de cancha y definir la jugada con un potente remate de Diego Gottardi, que terminó en las manos de Mariano Maino. Y también tuvo la primera del complemento, cuando Cristian Badaracco definió cruzado ante la salida de Maino y la pelota se fue besando el poste derecho.

Central había mejorado su juego con el ingreso de Sergio Oga, y buscaba llegar elegantemente al gol. Pero Juventud no lo dejaba, reforzando el mediocampo y la defensa con los ingresos de Domene y Mendoza.

Tanto Pedroso como Maino fueron exigidos con remates de media y corta distancia, y en todos habían respondido bien. El empate ya parecía destinado, la pelota no entraba, lo físico ya no respondía en algunos jugadores, y el espectáculo estaba a punto de terminar, cuando en un descuido Antoniano, Campos cabeceó en el área sin marca, y dió el grito final. Central se animó a más, y por eso lo ganó de nuevo.

Comentá la nota