El intenso nivel de precipitaciones de los últimos días también dejó su impacto en distintos espacios públicos de Paraná. Y otra vez provocó hundimientos en la Nueva Costanera, obra inaugurada en 2004.
Se trata de una superficie de unos ocho metros cuadrados, aunque no pasa desapercibido para los miles de paranaenses que caminan, pasean o realizan ejercicios físicos a la vera del río Paraná.
El secretario de Planificación de la Municipalidad, Guillermo Federik, aclaró que si bien “no es esperable”, por los pocos años de la obra, indicó que se debe “a movimientos de deslizamiento de las barrancas, producto de la saturación de agua. Se colma de agua la arcilla expansiva de las barrancas y se mueve en bloques”.
“Ello denota que tal vez no hubo un buen sistema de drenaje debajo de la nueva obra”, planteó, aunque remarcó que “no es un problema grave, ni hay riesgo de colapsos”.
El panorama del estado de las barrancas del Parque Urquiza es conocido por las autoridades municipales: reconocen que en principio, hace más de 15 años que no se realizan tareas de mantenimiento.
“El estado de los sistemas de desagües impide su limpieza, ya que el 80% de ellos están tapados por sedimentos que son prácticamente imposibles de remover. La tarea es reemplazar por nuevas redes de desagües”, planteó Federik a diario Uno.
A la par de limpieza y mantenimiento, planteó que se trazó un plan de trabajos para los próximos años, que incluye la obra ya licitada y próxima a iniciarse en la barranca del Patito Sirirí, con una inversión de 5 millones de pesos, para la consolidación y defensa de ese sector.
Justamente, en Acuerdo de San Nicolás se presupuestó para 2013 una obra con similar nivel de erogación. Mientras tanto, desde el lunes trabajadores municipales realizaron trabajos de relleno en las barrancas con broza mejorada con cemento con el propósito de impedir nuevos deslizamientos.
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