Según un informe del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), la nación gobernada por Laura Chinchilla destina más de u$s2.700 millones anuales a los niños
Costa Rica es el país de Centroamérica que más invierte en niñez y adolescencia, mientras que Nicaragua es el que menos lo hace, según un estudio del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) presentado en San Salvador.
El Estado costarricense, con una inversión de u$s2.738,9 millones anuales, destina 5,4 dólares al día por niño; mientras que Guatemala, con la segunda mayor cifra en términos absolutos, invierte u$s1.590,2 millones, que puesta en valores per cápita es apenas de 0,6 dólares.
"El estudio demostró que entre 2007 y 2011, Costa Rica invirtió 8,3% de su PIB en niñez y adolescencia; y curiosamente, Honduras tiene un 8,5% (de su PIB dedicado a la infancia), aunque eso no significa que esté mejor", dadas las diferencias en tamaño de población y economía, declaró a la AFP el guatemalteco Enrique Maldonado, uno de los investigadores del ICEFI.
El estudio, patrocinado por la Unión Europea y Plan Internacional (ONG que trabaja por el desarrollo de los niños y niñas en países en desarrollo) demuestra que Honduras destina u$s1.248,3 millones anuales a programas dirigidos a la niñez; El Salvador, 917 millones, y Nicaragua, 378,1 millones.
La asignación diaria por niño es de un dólar en El Salvador; 0,9, en Honduras, y 0,4 dólares en Nicaragua. En los cinco países, centroamericanos que abarca el estudio, viven 17,5 millones de niños y adolescentes.
Maldonado advirtió que "Centroamérica sigue con una injusta distribución de su carga tributaria, porque no pagan impuestos los que deberían pagar y no son beneficiarios del gasto público los que deberían ser beneficiarios".
Por su parte, el austriaco Roland Angerer, director regional de Plan Internacional, destacó que la investigación estableció que en los últimos 15 años las políticas y programas de los gobiernos "han mejorado, pero todavía no han llegado a un nivel satisfactorio".
En los niños que menos se invierte, según Angerer, son los que viven en áreas rurales y en comunidades indígenas o afrodescendientes.
El estudio es importante porque "da argumentos" para entrar a un diálogo con las instituciones que planifican y toman decisiones sobre cómo invertir las finanzas públicas, agregó.
Comentá la nota