Una rotura en el pequeño dique sobre el río Yuspe dejó sin el recurso a 35 mil habitantes desde el sábado.
Cosquín. No es que, como en otros años, los ríos, diques y napas estén demasiado flacos. Ahora lucen rebosantes de agua y no hay crisis hídrica. Pero los 35 mil habitantes de Cosquín y Santa María de Punilla no tienen ese vital recurso desde el sábado pasado.
Una rotura en el pequeño dique sobre el río Yuspe, donde se ubica la toma que abastece de agua a ambas localidades, desencadenó la emergencia.
La falta de agua generó múltiples problemas en los últimos días a ambas comunidades. Por caso, ayer no hubo clases en los 19 colegios de ambas localidades y anoche se debía decidir si el servicio de emergencia que se montaba permitía normalizar la actividad escolar hoy.
La rotura de la toma del dique Buenaventura, a siete kilómetros de Cosquín, pareció sorprender a todos. Un boquete se abrió y el pequeño dique bajó su nivel. Algunos cuestionamientos sobre falta de previsión y de tareas de mantenimiento empezaron a escucharse.
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