Cosquín enmudeció con el plan salteño contra la inflación

Cosquín enmudeció con el plan salteño contra la inflación
En medio de la crisis del dólar, Juan Manuel ya lanzó su doble candidatura, a gobernador y a presidente de la Nación. Si fracasa en las dos, tratará de ser el vice de Scioli o presidente de los Gauchos de Gemes.

Después del reportaje que publicó La Nación habían proliferado las dudas. Es que cuando dijo que él no tiene enemigos y que si alguno se le cruza, lo redime, los salteños pensaron que la nota era inventada, porque no se puede macanear tanto ni siquiera de campaña. En definitiva, nadie creyó que diga en serio que quiere ser presidente. Entonces, Juan Manuel llamó preocupado a su amigo musiquero Jorge Rojas. “Alquilá los caballos, que vamos de cabalgata de campaña”, le dijo. Y allá se fue, para lanzar la candidatura en Cosquín. Claro: cabalgar al lado de Jorge Rojas vende bien; el problema es que nadie en Córdoba se podía imaginar quién era el gringuito vestido de gaucho que iba al lado del consagrado folclorista. Muchos creyeron que era un nuevo guitarrero. Juan Manuel se dio cuenta de que la gente sacaba muchas fotos con celulares, pero solamente a Rojas. Entonces se preocupó y se comunicó con el periodista cordobés José Hernández, quien se emocionó ante la presencia de semejante criollazo. “Pensé que era el hijo de Martín Fierro”, confesó el cronista de La voz del interior. “Yo soy Urtubey y quiero ser presidente”, corrigió el salteño. Y, para demostrar que puede, analizó minuciosamente y con mirada quirúrgica el problema de la inflación. “Es necesaria una economía ordenada y morigerar el impacto de la inflación, que pega más fuerte en la clase trabajadora. Hay que acelerar la generación de puestos de trabajo poniendo todo el esfuerzo en lograr la competitividad de los sectores productivos”, diagnosticó Urtubey, en un claro mensaje dirigido a Capitanich, Kicillof, Echegaray y Fábrega, quienes se reunieron de inmediato para preparar los anuncios de hoy.

Tras iluminar el horizonte con tan sesudo análisis, confesó: “Yo no soy una persona que haga seguidismo bobo”. Claro, Juan Manuel hace un seguidismo muy banana. Tanto, que lo dejó al pobre José Hernández con las ganas de preguntarle cómo piensa ordenar la economía, morigerar la inflación, aumentar el empleo y lograr competitividad en el país. Terminada la entrevista telefoneó a Clarín: “­¿Cuándo van a publicar la nota que me hicieron en Mar del Plata?!”, preguntó, desesperado. “Disculpanos; se nos había traspapelado”, le contestaron - se ve que les parecía importantísima-. El candidato ecuestre, mezquino, escatimó precisiones acerca de cómo va a hacer en el país lo contrario de lo que hizo en Salta, con récord de desempleo y de anemia productiva. Cuando le preguntaron si piensa aliarse con Scioli -ya se sabe quién iría primero-, confesó: “...antes, me gustaría saber qué vamos a hacer”.

En cambio, relató el origen de su vocación presidencial: “Es que en Salta levantás una piedra y sale un artista. Entonces, como desafino cuando canto, para tener alguna gracia me dediqué a la política”. Está claro: la política tiene gracia porque uno puede desafinar tranquilo.

Lejos de tus pagos, difícil que te repregunten. A Clarín le dijo: “Yo me preparé toda mi vida para ser gobernador y para ser presidente”.

Claro, como habla sin filtro se olvidó de lo que había dicho dos meses atrás, cuando justificó la designación de ministros inexpertos después de las legislativas provinciales: “Cuando llegué al gobierno, no sabía nada, así que tuve que aprender”, dijo entonces. Es verdad, en 2007 no estaba bien preparado, pero ahora está convencido de que en estos seis años aprendió a gobernar. Sí, sí. En serio.

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