Tras la frustrada coartada que ensayó Bruno Díaz a menos de una semana de vencer el plazo de investigación, cuando declaró que el autor del homicidio del cabo Nelson Godoy se había suicidado, ahora buscó llamar la atención cosiéndose la boca. A través de un breve escrito le hizo saber al juez que “el fiscal mintió en su acusación” porque él se considera “inocente”. Así pidió por su libertad. Lo mandaron al hospital para que le saquen los puntos y la semana que viene la causa será elevada a juicio.
A mediados de octubre y menos de una semana de finalizar la etapa de investigación preparatoria, el imputado había ensayado una coartada que no le brindó los resultados que esperaba. Pidió declarar y lo hizo ante el fiscal general, Adrián Cabral, y el juez natural de la causa, Alejandro Soñis. En esa oportunidad fue asistido por la abogada adjunta de la defensa pública, María de los Angeles Garro.
Al iniciar su escueto relato aclaró que no respondería pregunta de la fiscalía y se limitó a decir que tras una investigación que llevó a cabo con su familia, se enteró que el individuo que según él había matado a Godoy, se suicidó con el mismo arma de fuego que utilizó en el crimen, algo que habría ocurrido durante la misma jornada. Agregó que el arma la secuestró la policía.
Esos datos debieron ser corroborados por el fiscal y el juez debió ampliar el plazo de investigación. No obstante, en menos de una semana se presentó la acusación contra Díaz como autor del delito de homicidio criminis causa, el cual fija la prisión perpetua. En tanto que para su presunto cómplice, Pablo Barrientos, el delito fue calificado como homicidio en ocasión de robo, pretendiéndose para este la pena de 10 años de prisión efectiva.
PROTESTA
Ahora, conociéndose que la semana que viene se llevará a cabo la audiencia preliminar para elevar la causa a juicio y hacer el ofrecimiento de las pruebas que se ventilarán en dicho debate, el acusado hizo nuevo intento por llamar la atención y tras coserse la boca le envió un sintético escrito al juez Soñis para decirle: “el fiscal miente en su acusación porque soy inocente y exijo mi libertad”.
A todo esto, el magistrado autorizó el traslado del detenido al Hospital Regional para poner en resguardo su vida y su salud, tras lo cual deberá regresar a su lugar de detención.
Barrientos y Díaz fueron detenidos el viernes 17 de mayo durante los allanamientos que realizó la policía en el marco de las averiguaciones preliminares del crimen del cabo Godoy.
El policía murió el 20 de julio del año pasado luego de recibir un balazo en la cabeza en la estación de servicio 13 de Diciembre cuando estando de franco tomó intervención en el asalto del que estaba siendo víctima uno de los playeros.
Los delincuentes se movilizaban en una moto y el asesino de Godoy llevaba puesto un casco, no así el individuo que lo acompañaba.
Por tal motivo, Barrientos fue sometido a una rueda de reconocimiento que resultó positiva en un 100 por ciento por parte de los tres testigos que participaron de esa medida de pruebas y que coinciden que era el acompañante de quien manejaba la moto.
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